Caminar rápido tiene beneficios para la salud

22 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Caminar rápido no es lo mismo que correr, pero puede resultar muy beneficioso para la salud. Algunos estudios científicos han vinculado la práctica de las caminatas con la mejoría de ciertos parámetros fisiológicos. Te lo contamos.
 

La caminata es una actividad que resulta agradable para muchas personas y, sobre todo, accesible. Ahora bien, cuando hablamos de caminar rápido, estamos refiriéndonos a un acto consciente de acelerar el paso a propósito.

Aunque no parezca, caminar rápido tiene sus defensores y un grupo de personas que lo realizan como deporte. Como adelantamos, la gran ventaja es que lo pueden concretar niños, adultos y ancianos, y que el equipamiento técnico es mínimo.

A diferencia del running, se puede insertar la caminata acelerada en medio de ciertos traslados de la vida cotidiana, como por ejemplo, ir al trabajo. Esto resulta particularmente útil en las épocas modernas, en las a menudo que no se dispone de tiempo extra para el deporte.

Es clave diferenciar el caminar regular del caminar rápido. La variación es enorme, y no solo en términos de velocidad, sino también de zancadas y de frecuencia semanal.

La recomendación que hacen los ministerios de salud de los países de caminar más debe tamizarse, y debería explicarse con más detalle. Mientras más rápido se camine, más gasto calórico hay, y eso redunda en el peso y el metabolismo.

Los beneficios para la salud de caminar rápido

Ciertos estudios científicos que se fueron realizando en el mundo intentaron dilucidar los efectos de la caminata rápida en el organismo. En términos generales, la práctica es beneficiosa.

 

El aparato cardiovascular parece ser uno de los más favorecidos. Caminar rápido disminuye la incidencia de hipertensión arterial entre quienes tienen esta costumbre, además de bajar las cifras tensionales de quienes ya son hipertensos, de acuerdo con una investigación publicada en el British Journals of Sports Medicine.

Por otro lado, enfermedades como la diabetes también incluyen a la caminata entre sus pilares terapéuticos. Este ejercicio obliga a los músculos a insertar glucosa en ellos, por lo que esta se extrae del torrente sanguíneo.

Caminar ayuda a conseguir un vientre plano.

Un estudio publicado por Preventive Medicine en 2015 sostiene que, si la caminata se repite y se sostiene en el tiempo, el tejido muscular incrementa su volumen, de modo que absorberá cada vez más glucosa.

El control del peso resulta ser un efecto de caminar rápido, que a largo plazo ayuda a prevenir y tratar a otras patologías. Un índice de masa corporal adecuado mejora el pronóstico de las enfermedades cardiovasculares, por ejemplo.

Cuando una persona logra un ritmo estable en el que completa un kilómetro de distancia en 10 minutos, aproximadamente, está caminando rápido. De esta forma, su riesgo de mortalidad disminuye en hasta un 20 %.

 

¿Cuál es la técnica para caminar rápido?

Como toda práctica deportiva, para lograr sus beneficios hay que respetar ciertos parámetros que la hacen más eficiente. El caso de la caminata acelerada no es la excepción.

La postura al caminar es una de las partes fundamentales de esta técnica. Mientras se respete la línea recta de la espalda con todo el cuerpo, menos efectos adversos tendremos luego de regresar de la caminata.

La cabeza debe mirar siempre hacia un punto adelante, sin oscilar hacia abajo, para no dañar las vértebras cervicales. Del mismo modo, el cuello y los hombros deben alinearse sin generar contractura muscular.

Para que la columna conserve su posición erguida, es aconsejable tensionar los músculos abdominales al caminar. Esta tensión no debe transmitirse hasta los brazos, que deben balancearse para impulsar los pasos.

El tiempo de las caminatas no está establecido de una manera fehaciente. Las recomendaciones de las instituciones sanitarias hablan de 150 minutos semanales de actividad aeróbica para lograr un efecto metabólico. Esto equivale a 30 minutos diarios de lunes a viernes.

La controversia de los 10 000 pasos

Se hizo popular la recomendación de caminar 10 000 pasos diarios para alcanzar una mejora en la calidad de vida y en los pronósticos de salud cardiovascular. Lo cierto es que este número no es compartido por todos los especialistas como si se tratase de un número mágico.

 

La medida de los 10 000 pasos no considera el largo del paso del caminante, ni tampoco la velocidad. Como dijimos en el inicio de este artículo, caminar rápido no es lo mismo que correr ni que caminar en forma regular.

Tampoco está claro si hay beneficio en caminar 10 000 pasos todos juntos, o hacerlo distribuido en porciones durante el día. Además, habría que considerar si esas porciones suceden siempre con la misma distancia temporal entre unas y otras.

Caminar es una actividad recomendada para quienes padecen osteoporosis.

Por ende, no se recomienda fiarse de la regla de los 10 000 pasos. Lo que debemos medir es el tiempo diario —que sea de 30 minutos como mínimo— y la intensidad de la caminata, que debe ser superior a la forma regular de desplazarse.

La caminata acelerada como alternativa válida

Hay muchas personas que no pueden correr por lesiones que se lo impiden, pero sí pueden caminar. También hay otros que no gustan del running, aunque sí disfrutan un paseo a menor velocidad.

Por estas razones, caminar rápido se convierte en una alternativa válida para los grupos poblaciones que, por una u otra razón, no se inclinan por el running. Como hemos detallado con anterioridad, los beneficios saludables son grandes y deberían estimularse.

 
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