¿Qué beneficios cardíacos tiene el entrenamiento de altura?

14 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Cada vez más gente practica entrenamiento de altura en la montaña. Se ha vuelto una tendencia creciente en grupos etarios variados y hasta entre personas que padecen problemas del corazón.

El entrenamiento de altura ha ganado adeptos a lo largo del tiempo. Poco a poco, se fue instalando como una actividad posible, ya no reservada solo a aquellos fanáticos de la montaña que corren bajo cualquier condición climática.

Podríamos decir que la montaña se ha abierto a las diversas edades y condiciones físicas. Inclusive, las actividades de altura se han diversificado lo suficiente como para que aumente su base de popularidad.

Y es que junto al entrenamiento tenemos la recompensa, la mayoría de las veces, de los paisajes y las vistas escénicas. Para muchos que no correrían ni caminarían a nivel del mar o en terrenos planos, la posibilidad de encontrarse con valles y montes es un aliciente.

Más allá de ello, el aumento del entrenamiento de altura en la población general ha suscitado dudas también. ¿Es beneficioso para cualquiera? ¿Qué pasa con los portadores de enfermedades crónicas? ¿Puede un paciente cardíaco ser runner de montaña? Veamos la situación un poco más en detenimiento.

El entrenamiento de altura y los glóbulos rojos

Al entrenar en las alturas, estamos exigiendo un poco más al cuerpo. Lo inmediato es el descenso en la concentración de oxígeno. Mientras más alto nos encontramos respecto al nivel del mar, es menor la disponibilidad de oxígeno para el sistema respiratorio.

El primer entrenamiento de altura puede ser altamente fatigante para quien lo practica, sobre todo si se trata de una persona que nunca ha salido del nivel del mar, o que no lo hace muy frecuentemente.

Hombre practicando ciclismo de montaña.

Sin embargo, si entrenar en las altitudes se vuelve repetitivo y constante, entonces el organismo busca adaptación. Una de las primeras reacciones que ejecuta para compensar la falta de oxígeno es producir más cantidad de glóbulos rojos. Quienes entrenan en altura regularmente pueden tener hasta 20 % más glóbulos rojos que una persona normal.

El ejercicio en las montañas también provoca mayor eficiencia de una proteína llamada mioglobina. La mioglobina se encuentra dentro de los músculos y es la transportadora de oxígeno entre los miocitos, que son células musculares.

Todos estos cambios repercuten en el metabolismo del ejercicio. El atleta de altura comienza sus primeros entrenamientos realizando metabolismo aeróbico, es decir, consumiendo mucho oxígeno para que sus músculos funcionen.

A medida que transcurren los entrenamientos y aumenta la eritropoyetina (EPO), suben los glóbulos rojos en cantidad y el metabolismo cambia a anaeróbico. El músculo se vuelve más eficiente, consumo menos oxígeno y tiene más disponibilidad de este si lo requiriese.

El entrenamiento de altura para los cardíacos leves

El corazón de una persona sana claramente se beneficia del entrenamiento de altura. Su uso del oxígeno se vuelve más eficaz y aumenta la resistencia. Del mismo modo, el metabolismo cambia de aeróbico a anaeróbico.

Para los pacientes cardíacos leves, también hay beneficios. Eso sí, debe tratarse de un enfermo del corazón que conserve una fracción de eyección normal; en otras palabras, quiere decir que la cantidad de sangre que sale del ventrículo izquierdo hacia la circulación esté dentro de lo normal.

Si se cumplen los requisitos de seguridad, entonces la persona puede entrenar en altura hasta los 2.500 metros sobre el nivel del mar. Allí también dependerá su tolerancia particular al ejercicio. De todos modos, entre 1.000 y 2.000 metros sobre el nivel del mar, los beneficios para alguien que ha padecido un infarto son evidentes.

Los infartados, mientras conserven la fracción de eyección y estén bajo control médico, pueden dedicarse al entrenamiento de altura. Por supuesto, no alcanzarán niveles de atletas profesionales, pero sí aumentarán su capacidad de oxigenación, con claros beneficios para su condición.

Los riesgos existen

Siempre, volvemos a recalcar, estamos hablando de beneficios para pacientes que cumplen ciertas condiciones de seguridad. Por ejemplo, una fracción de eyección normal y una tolerancia probada al ejercicio.

El trekking es una actividad con muchos beneficios para la salud.

Sería riesgoso entrenar en montañas para alguien con insuficiencia cardíaca, caso en el que no alcanza con el aumento de los glóbulos rojos, ya que falla la circulación en general. También es riesgoso si la patología del corazón está asociada a problemas de hipercoagulación, pues a mayor cantidad de glóbulos rojos, aparece el espesamiento sanguíneo.

El mal de altura también es un factor para considerar. Si bien es evidente a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, algunos pueden padecerlo alrededor de los 2.500 metros. Lo recomendable sería que la persona cardíaca inicie el descenso apenas perciba los primeros síntomas.

La temperatura es otra cuestión clave. En las montañas hace más frío, hay menos grados de sensación térmica, y el frío produce vasoconstricción. No es una contraindicación lo climático, pero sí se recomienda el abrigo adecuado y mayores precauciones en este área para los cardíacos.

En conclusión

El entrenamiento de altura para los enfermos cardíacos es una opción interesante si son adeptos a las montañas. Pueden combinar su pasión con una mejora en la calidad de vida posterior a un diagnóstico cardiológico.

Estos deportistas siempre se deberán asesorar con un profesional de la salud que lleve el control del estado clínico general. Si se cumplen los requisitos mínimos, no debería haber riesgos ni inconvenientes.

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