La ética en el boxeo

Francisco María García·
27 Julio, 2019
No faltan quienes rechazan el boxeo y hasta piden que deje de considerarse como un deporte por el supuesto incentivo a la violencia en su práctica. Aquí analizaremos un poco más profundamente esta cuestión.
 

En la actualidad, el boxeo es uno de los deportes más populares y su éxito solo se puede comparar con las polémicas que despierta. Para los aficionados, se trata de una pasión, un arte que exige extrema dedicación y disciplina dentro y fuera del ring. En el otro extremo, muchos reclaman una supuesta carencia de ética en el boxeo.

La imagen ficticia del ‘boxeador asesino’

El boxeo es una disciplina muy antigua, que siempre ha captado la atención de los amantes del deporte. No obstante, en las últimas décadas viene creciendo una imagen negativa respecto de este, ya que generalmente se lo asocia como una práctica brutal y que implica violencia.

De cierta forma, esta imagen parece haber sido reforzada por algunas representaciones cinematográficas que han retratado a los boxeadores como ‘máquinas asesinas’, o algo parecido.

El estándar de boxeador es un hombre solitario, frío y violento, que practica el boxeo con odio y puede ignorar cualquier aspecto ético para lograr una victoria. En resumen, el clásico ‘boxeador asesino’ que entra al cuadrilátero para acabar con el otro deportista.

Esta imagen del boxeador como una ‘máquina de matar’ es completamente ficticia. La práctica del boxeo implica la aceptación de algunas normas de conducta y principios éticos. De hecho, la Asociación Internacional del Boxeo pone a disposición de todos el Código de Ética que rige la práctica profesional y aficionada del boxeo como deporte.

 

Ética en el boxeo: ¿es un deporte violento?

La sociología parece ser nuestra mejor aliada para responder a esta pregunta; en especial cuando nos habla sobre la importancia de diferenciar la agresividad de la violencia. En términos simples, podemos decir que la agresividad es un impulso natural e inherente a la naturaleza de todos los animales, inclusive del ser humano.

El boxeo es uno de los deportes de combate olímpicos más tradicionales.

Por lo general, las reacciones agresivas aparecen como un último recurso para garantizar el bienestar o la integridad de un individuo. Estas suelen estar asociadas directamente al instinto de supervivencia. Naturalmente, el boxeo como un deporte apela a este instinto primario y esencial, por lo que lógicamente tiene que ver con la agresividad.

No obstante, la violencia tiene históricamente una carga cultural y social. A un acto o comportamiento se le considera violento cuando va en sentido contrario a los principios éticos o morales, que determinan una conducta pacífica y socialmente aceptable en determinada sociedad y en un período de tiempo específico.

 

Por todo ello, no parece correcto afirmar que la práctica reglamentada del boxeo como un deporte sea un acto violento, y mucho menos que constituya un incentivo social a la violencia. En este sentido, debemos considerar primero que se trata de dos deportistas que deciden voluntariamente dedicarse a esta práctica, respetando las normativas y principios éticos que la orientan.

La preparación psicológica involucrada en la práctica del boxeo  

Se habla mucho sobre el entrenamiento físico que mantienen diariamente los boxeadores profesionales, el cual requiere mucha disciplina y obstinación.

Este tipo de rutina combina diferentes ejercicios para mejorar la resistencia y la fuerza física, así como tonificar la musculatura corporal. Sus resultados son tan notables que se han popularizado en los gimnasios entrenamientos funcionales que se basan en esta combinación.

No obstante, siempre es esencial resaltar que los boxeadores también reciben una intensa preparación psicológica para llevar a cabo esta disciplina deportiva de forma ética y saludable.

Practicar boxeo y accesorios.
 

La posibilidad de pararse solo durante 12 rondas dentro de un cuadrilátero frente a un rival que permanentemente intenta vencerte necesita mucho más que resistencia física; solo es posible con una gran fortaleza psicológica.

Al igual que cualquier deportista, el boxeador debe estar física y mentalmente preparado para la práctica deportiva, respetando las reglas y los principios que la instituyen. Entre los aspectos clave de esta capacitación psicológica y emocional está la conciencia sobre los límites y los principios éticos de la práctica del boxeo.

Una de las nociones principales para un boxeador convertirse en un deportista profesional es entender que sus habilidades sirven únicamente al deporte. Antes de subirse a cualquier cuadrilátero, debe tener conciencia sobre su fuerza y entender que posee habilidades que, de ser mal aplicadas, pueden resultar letales para otros individuos.

Por ello, el límite de acción siempre se determina por las cuerdas de un cuadrilátero. Es en ese espacio donde sus golpes significan el medio necesario y legitimado para el desarrollo y el éxito en su profesión. Se trata, en definitiva, de una de las nociones básicas que constituyen la ética en el boxeo.

 
  • Maykel Balmaseda Alburquerque. 2011. Análisis de las acciones técnico-tácticas del boxeo de rendimiento. Universidad del País Vasco. Extraído de: https://addi.ehu.es/bitstream/handle/10810/12478/balmaseda.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  • Wacquant, L. 2012. Entre las cuerdas, cuadernos de aprendiz de boxeador. Extraído de: https://planificacionalainvestigacion.files.wordpress.com/2012/03/24280981-wacquant-loic-entre-las-cuerdas-cuadernos-de-un-aprendiz-de-boxeador-2000.pdf