La propiedad intelectual en el deporte

Francisco María García·
13 Mayo, 2019
¿Se ha ido terminando con el romanticismo que existía en el deporte, los clubes y otras entidades? El aspecto comercial es cada vez más importante; en este ámbito podemos situar a la propiedad intelectual.
 

Los tiempos en los que las competiciones deportivas eran vistas de forma ‘romántica’ han quedado atrás. En las competiciones existía cierto fanatismo irracional, el ‘amor’ de los aficionados hacia los clubes o atletas favoritos era todo lo que intervenía en la ecuación. La propiedad intelectual y todo lo que este concepto implica era algo que pertenecía a otros ámbitos.

Pese a que en el pasado la presencia de estos términos en los terrenos de juego no era determinante, desde la segunda mitad del siglo XX, esto fue cambiando de forma relativamente progresiva. En ello mucho tuvo que ver la llegada de la televisión y las transmisiones en directo.

A partir de la era televisiva, los eventos deportivos se convirtieron en espectáculos de masas con trascendencia mucho más allá del estadio en donde se escenificaban. Las fronteras regionales y nacionales se desdibujaron, hasta alcanzar categoría mundial.

Más allá del deporte

El crecimiento de la propiedad intelectual en el deporte no es más que una extensión ‘natural’ de cómo este precepto se ha instaurado en la vida cotidiana de prácticamente todos los habitantes del globo terráqueo.

Desde que cada persona abre los ojos y se levanta de la cama hasta que regresa a sus aposentos al finalizar su jornada, el ser humano está en continua interacción con objetos, productos, utensilios, que se rigen por alguna norma de derecho de autor o una patente.

 

Es cierto que estas leyes sobre patentes nacieron para proteger a los creadores. El objetivo era que fuesen ellos los que en primer lugar recibiesen los beneficios económicos derivados de sus inventos, innovaciones o diseños.

Sin embargo, mientras que estas normativas se fueron haciendo más fuertes, una ‘industria’ bastante lucrativa se ha ido construyendo alrededor.

La NFL es un evento cuya propiedad intelectual vale millones.

Los más ‘románticos’ afirman con tristeza que las competiciones deportivas del siglo XXI han perdido toda su esencia original para convertirse en un gran negocio.

Para los más pragmáticos, esta capacidad de generar recursos es lo que ha permitido a los deportes alcanzar el nivel de masificación y de tecnificación que exhiben en la actualidad. En cualquier caso, esto no hubiese sido posible sin la intervención de la propiedad intelectual.

Los distintos ámbitos de la propiedad intelectual deportiva

Los alcances de este concepto de propiedad intelectual en el deporte parecen no tener límites. De hecho, al igual que ocurre en el día a día de cualquier persona, prácticamente todo lo que incluye la práctica de alguna actividad física está bajo la protección de una patente.

 

Este es un aspecto que se hace todavía más notorio en los ámbitos profesionales. Solo hacen falta algunos ejemplos ilustrativos: no hay evento televisivo que genere más beneficios en el mundo que la Súper Bowl, la final de la NFL.

Asimismo, clubes como Real Madrid o los Yankees de Nueva York están entre las marcas más valiosas y reconocidas a nivel mundial.

Todo esto sucede al tiempo que Roger Federer o Cristiano Ronaldo, además de otros atletas destacados, dueños de carreras deportivas dignas de quedar plasmadas en todos los libros de historia, también son marcas comerciales.

Los simples nombres de estos jugadores, ya son marcas tan valiosas y rentables como lo puede ser Nike o Adidas, por nombrar a dos de las tradicionalmente ligadas al tenis, fútbol y prácticamente cualquier deporte.

Patentes, marcas, diseños, derecho de autor

Las zapatillas deportivas representan uno de los ejemplos más ilustrativos para demostrar todo lo que implica la propiedad intelectual a nivel deportivo. Y esto no es más que una pequeña muestra:

  • Patentes: permiten proteger la tecnología utilizada para la construcción del implemento. Básicamente, de lo que se trata es de evitar que otras marcas repliquen sin atenuantes los materiales o las técnicas utilizadas. Además, suelen ser bastante específicas. Después de todo, un zapato para running nunca será igual que otro diseñado para jugar al fútbol.
 
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  • Diseño: la parte estética y visual (cómo luce la zapatilla y sus rasgos diferenciales respecto al resto de los productos presentes en el mercado) también debe ser resguardada. Los colores y las figuras utilizadas forman parte vital dentro del marketing deportivo.
  • La marca: este es quizá el elemento más obvio. Hay compañías que se han labrado un prestigio a lo largo de muchos años de trabajo que siempre buscarán cuidar.
  • Derecho de autor: más que el propio artículo, este apartado vigila el uso que se le da a todos los materiales publicitarios empleados para ‘vender’ la zapatilla. Incluye desde el eslogan o las frases utilizadas, hasta los materiales gráficos y audiovisuales en su totalidad.

Como hemos visto en el ejemplo de las zapatillas deportivas, y como ocurre en muchos otros, la propiedad intelectual sobre la idea de estas creaciones cada vez es más importante en el ámbito deportivo. A la vista, ya hay un anteproyecto de Ley para actualizar la legislación vigente.

 
  • Congreso de los Diputados. XII Legislatura. Anteproyecto Ley sobre la Propiedad Intelectual. BOE: 1996. Extraído de: http://www.congreso.es/public_oficiales/L12/CONG/BOCG/A/BOCG-12-A-21-7.PDF
  • Dionisio Chanzá Jordán. Ciencia y deporte. La naturaleza jurídica privada del derecho deportivo. Extraído de: https://www.cienciadeporte.com/images/congresos/madrid/Organizacion%20y%20Gestion%20Deportiva/Derecho%20del%20Deporte/LA%20NATURALEZA%20JUR%C3%8DDICA.pdf