Sustancias prohibidas en el deporte: el EPO

Francisco María García·
25 Enero, 2020
Las leyes antidopaje no solo protegen la limpieza de las competiciones. De hecho, están dirigidas a combatir actos de cierta criminalidad y a proteger a los deportistas. El uso de EPO es un ejemplo de sustancias prohibidas.
 

La eritropoyetina, más conocida como EPO, es una hormona natural producida por el riñón humano. No obstante, su versión sintética ha sido probablemente la trampa más grande en la historia del deporte mundial. Aún se desconoce el número exacto de atletas que ganaron competiciones mediante su uso. En 1998, fue expuesta por primera vez durante el Tour de Francia.

El uso del EPO sintético inició en la década de los ochenta.  En 1986, comenzó la producción industrial masificada de este fármaco bajo las siglas RhEpo. Tres años después, la FDA aprobó el uso de su formato sintético para el tratamiento de la anemia. Sin embargo, se cree que ya en 1987 comenzaron a circular las primeras cajas en el ámbito de los deportistas profesionales.

Historia del EPO en el deporte

El EPO se expandió entre los círculos profesionales con la etiqueta de sustancia ‘milagro’ para el rendimiento físico. Se cree que la primera competición en la que se extendió su uso fueron los Juegos Olímpicos de Invierno de Calgary de 1988. En aquel entonces, no existían pruebas para detectarlo o entender su efecto a nivel deportivo.

En 1998, ocurrió un gran escándalo cuando una red de dopaje internacional fue descubierta en torno al Tour De Francia. La directiva técnica, médica y los ciclistas del equipo Festina estaban involucrados, y fueron suspendidos de la competencia.

 

Tiempo después, incluso el Presidente de la Unión Ciclista Internacional se vio involucrado en el caso. La sustancia que estaba en el ojo del huracán era el famoso EPO.

Posteriormente, se descubriría que las redes de dopaje podrían abarcar a otras disciplinas deportivas. El caso Festina motivó la creación la Agencia Mundial Antidopaje en 1999. En una investigación publicada en el año 2013, se concluyó que al menos 30 ciclistas usaron el EPO en el Tour de 1998.

Hay sustancias prohibidas en el deporte que permiten a los individuos mejorar su rendimiento.

El EPO en el nuevo milenio

Después del revuelo de 1998, continuaron las dificultades para la detección de la eritropoyetina sintética. En el año 2000, se patentó la primera prueba de detección de la hormona; el problema con este fármaco ilegal es que se vuelve indetectable poco tiempo después de su uso.

En pleno 2019 se prendieron las alarmas por la posibilidad de dopaje indetectable mediante microdosis. A mediados de ese año, el laboratorio francés Chatenay-Malabry dio a conocer su nuevo test para la detección del EPO. La novedosa prueba puede detectar la hormona incluso dos días después de estar en el organismo.

 

El nuevo test no ha sido validado por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA). Se espera que en el 2020 se realicen las primeras jornadas antidopaje utilizando este sistema.

Doparse con eritropoyetina es penado duramente por los estados y las instituciones del deporte mundial.

El EPO y las consecuencias legales de su uso

Según el Código Mundial Antidopaje (CMAD), doparse implica ‘una trasgresión a varias normas antidopaje’. Es decir que, al utilizar sustancias ilícitas, los deportistas pueden infringir varias normas deportivas, y no solo una.

El EPO figura en la Lista de Sustancias Prohibidas por el Comité Olímpico desde los años noventa. Incluso cuando era indetectable mediante la prueba de orina, ya era entendida como ilícita. Aún en el 2020, se mantiene en las listas actualizadas anualmente por la WADA.

Todos los deportistas con licencia federativa pueden ser sometidos a controles antidopaje en cualquier momento. Asimismo, todas las disciplinas reconocidas como deportes son regidas por el régimen antidopaje. Además, las pruebas pueden realizarse también en categorías inferiores.

El Código Mundial Antidopaje regula las sustancias prohibidas en este ámbito.
 

Ley Antidopaje en España

En España, la lucha antidopaje se rige por la Ley Orgánica 3/2013. En dicho articulado legal, se considera el consumo de sustancias de dopaje como una infracción ‘muy grave’. Solo en algunos casos puntuales, la infracción puede bajar en la clasificación de su gravedad.

Por ejemplo, una sanción por dopaje solo ‘grave’ se obtiene cuando el deportista puede explicar razonablemente la entrada de la sustancia ilegal. Las sanciones se extienden a las federaciones, los equipos y la directiva técnica.

Las sanciones por infracciones graves implican la suspensión de la licencia federativa por uno o dos años. Además, los deportistas transgresores podrán recibir multas que van de los 3.001 a los 12 000 euros. En el caso de las infracciones muy graves, las suspensiones pueden elevarse a cuatro años o ser de por vida, según la transgresión cometida.

 
  • Web oficial Agencia Mundial Antidopaje. Extraído de: https://www.wada-ama.org/
  • Ley Orgánica 3/2013, de 20 de junio, de protección de la salud del deportista y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva. Extraído de: https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2013-6732