¿En qué consiste la dieta flexitariana?

04 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
¿Has escuchado hablar de la dieta flexitariana? Se trata de un modelo que se ha puesto bastante de moda debido a su impacto positivo sobre la salud.

La dieta flexitariana es un modelo dietético que cuenta con las bases de la alimentación vegana, aunque aporta una mayor variedad. Esta pauta se basa en la posibilidad de ceñirse a un consumo de vegetales durante la semana para incluir alimentos procedentes de los animales en ocasiones especiales o durante el fin de semana, pero siempre procurando minimizar el sufrimiento animal.

Este modelo propone la ingesta de huevos y lácteos y, en ocasiones, de pescado. Así, relega la carne para los momentos y celebraciones puntuales y aboga por el consumo de productos ecológicos, respetuosos con el medio ambiente. Se trata de una dieta que es capaz de cubrir los requerimientos nutricionales, al tiempo que mantiene la salud del entorno.

La dieta flexitariana, un modelo sostenible

Una de las características de la dieta flexitariana es que propone una ingesta de proteínas de alto valor biológico mayor que los modelos veganos estrictos. Estos nutrientes suponen la base para asegurar una salud muscular adecuada, tal y como afirma una investigación publicada en la revista Nutrients. Por ello, un correcto aporte proteico ayuda a prevenir problemas relacionados con la masa magra, como puede ser la sarcopenia.

A pesar de que la mayor parte de la proteína de la dieta flexitariana procede de alimentos de origen vegetal, en muchas ocasiones están presentes los huevos y los lácteos, lo que asegura un sustento continuado de aminoácidos esenciales de buena digestibilidad. Por este motivo, dicho modelo alimenticio no se considera de riesgo en lo que al aporte proteico se refiere, tal y como sucede con las dietas veganas.

Mayor aporte de vitamina B12

Los vegetales de hoja verde están entre los alimentos que contienen más hierro.

Otro de los inconvenientes de las dietas veganas estrictas es la necesidad de suplementar con vitamina B12, ya que este micronutriente solo se encuentra en alimentos de origen animal. Un déficit de esta vitamina condiciona la aparición de una anemia a medio plazo, según un estudio publicado en la revista American Family Physician.

Sin embargo, la dieta flexitariana no es deficitaria en este nutriente, ya que contiene alimentos como los huevos, con altas cantidades de vitamina B12. No obstante, esta dieta sigue presentando el riesgo de no cubrir los requerimientos de vitamina D, ya que esta sustancia no presenta una buena asimilación a nivel dietético.

La mejor manera de evitar mantener unos niveles bajos de esta vitamina es asegurar una exposición frecuente a la luz solar. De lo contrario, y aun incrementando la ingesta de huevos y de pescados azules, suele ser necesaria la suplementación. A través de la producción de vitamina D, se mejora la salud ósea y se reduce la inflamación sistémica.

Un modelo respetuoso

A pesar de sus diferencias con la dieta vegana tradicional, la dieta flexitariana sigue presentando ese componente ético a la hora de luchar por un consumo sostenible. En este modelo, se prioriza la ingesta de alimentos locales de origen ecológico, siempre frescos.

Asimismo, se apuesta por una reducción del consumo de ultraprocesados, capaces de empeorar el estado de salud debido a su contenido en azúcares, grasas trans y aditivos. Además, se prioriza siempre el comercio local, lo que mejora las condiciones de los productores de la zona.

En este sentido, se apuesta siempre por los alimentos de tipo orgánico, cultivados con la menor cantidad de pesticidas y productos químicos posibles. Si bien se sacrifica el «buen aspecto» de los alimentos, se gana en características organolépticas y en salud, ya que la ausencia de aditivos ayuda a mejorar el funcionamiento de los sistemas fisiológicos del organismo.

El pescado es uno de esos alimentos saludables que no pueden faltar en la dieta.

Mejora la salud con la dieta flexitariana

Está claro que la dieta flexitariana contribuye a mejorar la salud de quien se adscribe a este modelo alimenticio. A pesar de todo, es necesario realizar un planteamiento correcto para asegurar un aporte de proteínas constante de elevada calidad.

Al mismo tiempo, hay que monitorizar los niveles de vitamina D para evitar deficiencias. Como mencionamos con anterioridad, puede llegar a ser necesaria la suplementación en este sentido.

Las ventajas de esta pauta de alimentación son varias, mientras que entre los defectos podemos destacar que resulta más cara. Acceder a productos ecológicos o consumir en comercios locales suele requerir de un gasto mayor, ya que al evitar cadenas de producción, el ajuste de precios es menor. Si bien no se pueden conseguir alimentos a tan bajo precio como en un supermercado, el esfuerzo puede valer la pena.

  • Langan RC., Goodbred AJ., Vitamin B12 deficiency: recognition and management. Am Fam Physician, 2017. 96 (6): 384-389.
  • Landi F., Calvani R., Tosato M., Martone AM., Ortolani E., et al., Protein intake and muscle health in old age: from biological plausibility to clinical evidence. Nutrients, 2016.