Alimentos neurotóxicos: ¿por qué evitarlos?

08 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
Envolver los alimentos en papel de aluminio podría estar asociado con un aumento del riesgo de desarrollar alzhéimer. ¿Qué otros alimentos neurotóxicos es preferible evitar?

Los alimentos neurotóxicos son aquellos que contienen sustancias que pueden perjudicar a la salud cerebral. En concreto, destacan los productos susceptibles de contener la toxica botulínica. Esta puede inducir una parálisis del sistema nervioso central que causa graves problemas, incluso la muerte.

Esta toxina es un producto del organismo Clostridium Botulinum, bacteria que es capaz de crecer en ciertos alimentos en conserva mal esterilizados. A continuación, veremos lo que hay que saber para evitar este tipo de peligros.

Higiene alimentaria contra alimentos neurotóxicos

Para evitar la contaminación de los alimentos, es necesario tener unos buenos hábitos de higiene alimentaria. Congelar y descongelar los alimentos a la temperatura adecuada y respetar las fechas de consumo preferente son ejemplos de buenas prácticas.

En este sentido, las conservas de tomate mal esterilizadas son el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de las bacterias que causan el botulismo, tal y como afirma un artículo publicado en la revista Pediatrics in Review.

Por este motivo, es imprescindible someter a este tipo de productos a altas temperaturas y, si es posible, recurrir a su envasado al vacío. La bacteria que genera esta toxina no es capaz de vivir en ausencia de oxígeno y es sensible a las altas temperaturas.

Por otra parte, los niños menores de un año son especialmente susceptibles a este tipo de intoxicaciones alimentarias. Los bebés pueden desarrollar una patología conocida como el botulismo del lactante a partir del consumo de miel, según un estudio llevado a cabo en el año 2017.

El tomate en conserva puede ser uno de los alimentos neurotóxicos que es conveniente evitar.

Los envoltorios pueden potenciar la neurotoxicidad

El medio de conservación de los alimentos resulta un punto crítico a la hora de evitar su toxicidad. De este modo, elementos como el papel de aluminio podrían presentar ciertas propiedades neurotóxicas a largo plazo.

Algunos expertos vinculan la utilización de estos materiales con el aumento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas. No obstante, no existe una evidencia sólida al respecto como para prohibir su uso. A pesar de todo se recomienda prudencia, e intentar conservar los alimentos guardados en papel siempre que sea posible.

Los pescados grandes podrían ser alimentos neurotóxicos

Los pescados de gran tamaño suelen acumular mayores cantidades de mercurio en su tejido graso. A este metal pesado se le atribuye, en grandes cantidades y de forma crónica, cierta capacidad neurotóxica.

Por este motivo, se les aconseja a las embarazadas no consumir pescados de este estilo con regularidad, ya que el propio metal podría pasar al feto y dañar su salud.

De todos modos, no existe una evidencia sólida que relacione la ingesta de pescados grandes con el aumento del riesgo de enfermedades del sistema nervioso central. Asimismo, es necesario destacar que el mercurio es liposoluble, por lo que se encuentra en mayor cantidad en las partes más grasas del alimento.

A pesar de todo, se recomienda el consumo de pescados pequeños con mayor frecuencia. Con esta precaución, podemos garantizar el aporte de proteínas y ácidos grasos de calidad a la dieta, al mismo tiempo que minimizamos los riesgos de una posible intoxicación a largo plazo.

Mujer cocinando recetas de pescado.

Una dieta variada y buena higiene alimentaria

A la hora de hablar de salud, es necesario tener en cuenta la necesidad de llevar a cabo una dieta variada y equilibrada. Además, existen cierto tipo de prácticas que le aportan valor añadido a la alimentación. El hecho de respetar las normas de la higiene alimentaria reduce notablemente los riesgos derivados de la ingesta de alimentos.

Por esta causa, resulta importante congelar y descongelar los productos adecuadamente, así como evitar las contaminaciones cruzadas. De igual modo, esterilizar correctamente las conservas limita bastante los riesgos.

Además, se recomienda la prudencia con la utilización del papel de aluminio a la hora de conservar los alimentos. A pesar de que no exista una evidencia férrea que desaconseje su uso, hay indicios como para suponer que puede resultar nocivo a largo plazo para el sistema nervioso. En la medida de lo posible, resulta mejor idea envolver los alimentos en papel para su conservación.

De todos modos, no debemos olvidar que, además de en los alimentos, las sustancias neurotóxicas se pueden encontrar en muchos otros lugares. El aire, por ejemplo, es una fuente de monóxido de carbono que, en grandes cantidades, puede afectar a la salud de manera negativa. De hecho, sus efectos neurotóxicos han sido contrastados en varios artículos científicos.

  • Carrillo Marquez MA., Pediatr Rev, 2016. 37 (5): 183-92.
  • Wendt S., Eder I., Wolfel R., Braun P., et al., Botulism: diagnosis and therapy. Dtsch Med Wochenscher, 2017. 142 (17): 1304-1312.