¿Puedo bajar el colesterol con el ejercicio físico?

31 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Bajar el colesterol con ejercicio físico es posible y recomendable. Parte del abordaje cardiológico para los factores de riesgo es indicar una rutina deportiva acorde a la situación de cada persona. Te contamos más.
 

Para bajar el colesterol con ejercicio físico, hay que seguir una serie de recomendaciones mínimas que son fáciles de cumplir y que deben sostenerse en el tiempo. No hay resultados mágicos de la noche a la mañana, pero sí efectos consistentes que nos ayudan a reducir el riesgo cardiovascular.

Gracias al ejercicio, una dieta adecuada, medicación si hay patologías concomitantes y controles periódicos médicos, la posibilidad de un infarto o un accidente cerebrovascular disminuye. Esto es porque las grasas son las grandes culpables de la obstrucción arterial. Te contamos cómo minimizar el peligro que generan.

El colesterol bueno y el malo

El colesterol es un lípido, o sea, una grasa natural del cuerpo humano. Las células lo necesitan sí o sí para mantener su estructura y para desarrollar actividades metabólicas. Está presente en la pared celular y es una fuente de energía poderosa que alimenta como combustible el desarrollo de la fisiología.

De seguro has oído hablar de un colesterol bueno y un colesterol malo. Estos son los nombres convencionales de formas de estos lípidos que se encuentran en la sangre. El primero es el HDL —lipoproteína de alta densidad— y el segundo el LDL —liproproteína de baja densidad—.

El colesterol HDL o bueno cumple funciones de limpieza de las arterias. En su recorrido, arrastra las partículas de grasa que se están acumulando dentro del sistema circulatorio. Por otro lado, el colesterol malo o LDL se deposita y contribuye a la formación de placas de ateroma, que interrumpen el flujo sanguíneo a los órganos.

 

Cualquier terapia o medida higiénico-dietética que pretenda reducir el riesgo cardiovascular buscará aumentar el colesterol bueno y disminuir el malo. De ese equilibrio dependerá, en gran medida, la limpieza arterial.

Cardióloga analiza a paciente con problemas de colesterol.

Bajar el colesterol y el peso con el ejercicio físico

Bajar el colesterol con la práctica del ejercicio físico en general se asocia a la reducción de peso. Ambas medidas van de la mano, aunque no son excluyentes, pero sí potencian sus efectos beneficiosos.

El deporte obliga al cuerpo a consumir kilocalorías. Uno de los sitios de donde se obtendrá esa energía son los lípidos, por lo que recurrirá a ellos si la demanda es alta y es necesario producir potencia y fuerza sostenida en el tiempo. Es lo que sucede con las formas aeróbicas de ejercitarse.

Con la periodicidad y el sostenimiento del deporte a lo largo de los días y los meses, los kilogramos de exceso se reducen en pos de la destrucción del tejido graso que hacen las células. Sin embargo, como lo demuestra la evidencia científica, el beneficio sobre el HDL y el LDL es, en realidad, independiente del descenso ponderal.

 

Esto quiere decir que, aunque hagamos poco ejercicio —digamos que menos de 30 minutos diarios en jornadas intermedias— podremos lograr algún tipo de descenso de colesterol. Incluso se puede hacer sin reducir el índice de masa corporal, lo cual es una buena noticia para quienes les cuesta practicar deporte.

Sin embargo, convengamos que lo ideal es llegar a la recomendación mundial de 30 minutos de deporte diarios, al menos cinco días a la semana. Con esa intensidad, los efectos se hacen evidentes y el riesgo cardiovascular desciende, gracias al aumento del colesterol bueno y el descenso del malo, junto a la reducción de los triglicéridos.

¿Qué pueden hacer las personas con cardiopatías?

Cuando una persona ya ha tenido un evento cardiovascular, como infartos o accidentes cerebrovasculares, los ejercicios deben adaptarse a esa situación. Hay limitaciones y contraindicaciones propias de cada patología.

La alimentación es fundamental para ayudar a bajar el colesterol con ejercicio.

De todas maneras, no debe obviarse el deporte. Adaptado a cada paciente, el ejercicio físico contribuye a disminuir los niveles de colesterol y, con ello, se reduce el riesgo de repetir los eventos.

 

En la actualidad, existen centros de rehabilitación cardiológicos diseñados especialmente para acompañar el ejercicio físico de las personas cardiópatas. Allí se reúnen médicos, deportólogos y fisioterapeutas con el fin de guiar el proceso de los pacientes.

Ejercicio y dieta van de la mano

Como bien dijimos al principio, no hay fórmulas mágicas. La ciencia certifica el descenso de colesterol malo gracias al ejercicio físico, pero esto no es algo aislado. Una dieta pensada y diseñada para ello es de gran ayuda.

Al eliminar grasas trans y limitar los triglicéridos que ingresan con la alimentación al cuerpo, lo que hacemos es reducir el sustrato sobre el cual las placas de ateroma se forman. Al mismo tiempo, estas pequeñas modificaciones regulan la inflamación sistémica que se ha asociado al aumento del riesgo cardiovascular.

El abordaje del problema del colesterol es multidisciplinario y holístico. Esto quiere decir que una acción por sí sola contribuye, pero no es suficiente cuando se realiza aislada. No está de más asesorarse con un nutricionista para establecer pautas generales que nos guíen.

La hipercolesterolemia es un enemigo silencioso que, sin dar demasiadas señales tempranas, socava la salud. En el ejercicio físico tenemos un gran aliado que no deberíamos desaprovechar.

 
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