Cambios en el corazón al hacer ejercicio

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Los cambios que se producen en el corazón al hacer ejercicio son, en líneas generales, beneficiosos. Pero ¿sabes cuáles son estas modificaciones que disminuyen el riesgo cardiovascular?
 

El hecho de que hacer ejercicio provoca cambios en el corazón es algo que está fuera de discusión. Si bien la ciencia médica tuvo largos debates al respecto hasta los inicios del siglo XIX, ya entrado el siglo XX se demostró que los músculos cardíacos de los atletas estaban modificados.

Es habitual que se indique la realización de algún deporte a los pacientes con riesgo aumentado, como los diabéticos y los hipertensos, pero eso no significa que solo ellos se beneficien. En realidad, todas las personas están en condiciones de modificar su corazón para bien a través del ejercicio físico.

El corazón y los tipos de ejercicio físico

El corazón es un órgano constituido en su mayor parte por músculo. Las células que forman este tejido son los miocardiocitos, y se organizan de tal manera que coordinan los latidos para contraerse con un cierto ritmo.

A diferencia de otros músculos del cuerpo, el corazón es automático porque cuenta con un sistema de conducción eléctrico propio. Este comando local organiza la contracción de manera que primero se impulse la sangre desde la parte alta del corazón hacia la baja, para finalmente salir hacia la arteria aorta.

Hay cuatro cavidades cardíacas: dos aurículas y dos ventrículos. Se conectan entre sí, de cada lado, derecho e izquierdo, a través de válvulas. En medio de ambos lados, la sangre tiene que pasar por los pulmones primero, y eso hace que el sistema respiratorio sea casi indivisible del circulatorio.

 

En los pulmones, la sangre se oxigena y despide el dióxido de carbono que sale como deshecho al exterior. Es importante entender esto, ya que hay dos formas de ejercicio que pueden modificar el corazón: aeróbico y anaeróbico.

Diferencias entre ejercicio aeróbico y anaeróbico

El ejercicio aeróbico es el que necesita oxígeno para mantenerse. Es decir, el cuerpo le requiere al sistema cardiovascular y respiratorio que ingresen el gas suficiente para sostener el metabolismo muscular. Si el deporte se pone más intenso, los requerimientos de oxígeno serán superiores a lo que se puede ingresar, y se pasa así a la fase anaeróbica.

El running es un ejercicio que quema menos calorías que otros.

En el ejercicio anaeróbico, es preciso detener la actividad para recuperarse; de lo contrario, hay agotamiento y el mismo músculo para. Un ejemplo típico de esto es el gimnasio con máquinas, con fuerza puntual que se agota en sí misma.

Efectos y cambios en el corazón al hacer ejercicio

Los cambios en el corazón al hacer ejercicio son variables si hacemos pruebas aeróbicas o anaeróbicas. Las primeras son las que modifican el músculo a largo plazo y tienen los mejores efectos protectores cadiovasculares. Las segundas tienden a agrandar el miocardio, pero no resultan tan efectivas en la prevención como las otras.

 

En líneas generales, los efectos del deporte son los siguientes:

  • Hipertrofia del miocardio: el músculo del corazón aumenta de tamaño con el deporte sostenido. Esto es una adaptación lógica y esperable porque es necesaria más fuerza para impulsar más volumen sanguíneo, de acuerdo a las demandas.
  • Disminución de la frecuencia cardíaca basal: en los atletas, es común encontrar bradicardia sinusal. Esto es el latido más pausado y lento del corazón, debido a que se ha vuelto más eficiente. No resulta en una patología y no es riesgoso tampoco. Se trata de frecuencias en reposo menores a 60 latidos por minuto.
  • Aumento del volumen sanguíneo por unidad de tiempo: al ser un órgano más eficiente, el corazón puede hacer pasar más cantidad de sangre con menos latidos y en menos tiempo.

Otros efectos

También podemos mencionar tres efectos colaterales que influyen en el corazón sin ser propios de este:

  • Más glóbulos rojos: los deportistas tienen más cantidad de glóbulos rojos circulando, debido a que estas células transportan oxígeno y los requerimientos son mayores. Esto repercute de forma indirecta en la eficiencia, ya que es más fácil transportar el gas y se necesitan menos latidos.
  • Aumento de la capacidad de los pulmones: con el ejercicio, los pulmones incrementan su capacidad de almacenar aire e intercambiarlo. Eso aliviana también la función del corazón.
 
  • Reducción de la grasa corporal: el deporte sostenido desciende el peso a expensas de eliminar el tejido adiposo sobrante, según las necesidades calóricas del atleta. Con menor volumen graso, también es más fácil impulsar sangre para el sistema circulatorio.
Los cambios que el deporte produce en el corazón mejoran la salud.

Beneficios del ejercicio físico en la salud cardiovascular

La evidencia científica es contundente en cuanto a los beneficios de los cambios que el ejercicio físico provoca en el corazón. En las últimas décadas se han acumulado estudios e investigaciones que lo confirman.

Los atletas regulares tienen más óxido nítrico circulando, lo que disminuye la presión arterial, ya que esta sustancia es vasodilatadora. A su vez, estas mismas personas tienden a tener mayor cantidad de colesterol bueno o HDL, según sus analíticas sanguíneas, por lo que sus arterias están más libres de arterioesclerosis.

El resultado final es que los que realizan ejercicio aeróbico con frecuencia tienen la mitad de riesgo coronario que el resto de la población. Del mismo modo, la tasa de mortalidad por causas cardíacas se reduce casi en un 25 %.

 

Eso no es todo, porque quienes ya sufrieron un infarto, por ejemplo, también se benefician de los cambios en sus corazones si comienzan un plan de entrenamiento. En estos casos, es posible aumentar la efectividad del miocardio dañado hasta un 20 %.

Cambiar el corazón con el deporte

Es posible mejorar la salud del corazón practicando deporte. No solo hay beneficios de ánimo y psicológicos, sino que realmente el músculo es capaz de modificarse para volverse mejor en sus tareas.

El ejercicio aeróbico es el más recomendado. Correr, andar en bicicleta, nadar o bailar son acciones que podemos aplicar en la rutina cotidiana para aumentar la calidad y prolongar la expectativa de vida.

 
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