¿Cómo ayuda el deporte a prevenir el cáncer?

28 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Muchos se preguntan si, entre tantos beneficios, también ayuda el deporte a prevenir el cáncer. Y lo cierto es que sí lo hace. Esta propiedad está probada científicamente, y te la explicamos en este artículo.
 

Los beneficios del ejercicio físico para la salud están fuera de discusión. Nadie puede poner en duda la mejora en la calidad de vida que otorga la práctica continuada de un deporte. A esto, debemos sumar el hecho de que también puede contribuir para prevenir el cáncer.

Las patologías oncológicas son un flagelo importante en la actualidad: gran parte de la mortalidad humana se atribuye a las neoplasias. Al aumentar la expectativa de vida, cada vez somos más propensos a desarrollar estados cancerígenos.

Los estudios científicos al respecto han comprobado que ciertos estilos de vida son beneficiosos para la prevención del cáncer. Entre ellos, la práctica de un deporte.

Consideremos que, en general, el deporte puede ayudar a prevenir hasta un tercio de la prevalencia de cáncer. Incluso hay investigaciones que han determinado con bastante precisión que hacer ejercicio a diario reduce el riesgo de cáncer de colon, por ejemplo.

En el contexto en que el deporte estimula también otros hábitos, como la buena alimentación, no caben dudas del beneficio. Aunque muchos cánceres no tienen un origen claro, hay otros de los que sí sabemos su procedencia, y podemos actuar en consecuencia para disminuir la posibilidad de padecerlos.

La ayuda del deporte para prevenir el cáncer

Varias patologías oncológicas comparten factores de riesgo. Es habitual asociar el sobrepeso y el sedentarismo al desarrollo de patología cancerosa. En este sentido, el deporte ayuda a prevenir el cáncer porque reduce el peso corporal y activa mecanismos dependientes del movimiento.

 

Como bien adelantábamos, también el deporte ayuda a cambiar hábitos. El ejercicio físico continuado nos impulsa a comer mejor, a elaborar planes y rutinas alejadas de las costumbres no saludables y hasta a dejar tóxicos como el alcohol o el tabaco.

El ejercicio tiene una incidencia directa para prevenir el cáncer.

Una mejor condición física se vincula a una mejor fisiología del aparato digestivo. Esto reduciría la incidencia de cáncer de estómago y de colon. Nuevamente, el deporte ayuda en este caso porque suele acompañarse de una dieta específica.

Por otro lado, quienes investigan los orígenes de las neoplasias han descubierto que las inflamaciones crónicas de los tejidos podrían ser causales de neoplasias. Pues bien, el deporte podría ser positivo para prevenir el cáncer también aquí, ya que es un antinflamatorio natural.

Los músculos son el tejido más beneficiado por el ejercicio. La práctica continuada obliga al tejido muscular a sacar glucosa de la sangre para funcionar como combustible. Esa reducción de la glucemia sanguínea mejora los niveles de insulina y reduce el riesgo de cáncer de mama en las mujeres, según estudios.

 

Qué tipos de cánceres ayuda a prevenir el deporte

Si bien los beneficios del deporte sobre la prevención del cáncer son generales, hay investigaciones que han confirmado el poder preventivo en algunos cánceres en particular:

Mujer jugando tenis, sin mostrar relación entre deporte y dolor.
 

Qué ejercicios hacer para ayudar a prevenir el cáncer

La práctica de cualquier deporte ayuda a prevenir el cáncer. Sin embargo, hay grados de actividad física que la ciencia ha probado como beneficiosos en su mínima expresión. Es decir que, realizando estas rutinas, el riesgo de cáncer ya se reduce.

Una de las medidas más conocidas es la de los 150 minutos semanales. Puede ser corriendo, caminando, nadando, en el gimnasio con máquinas, bailando o pedaleando. Lo importante es distribuir estos minutos en la semana y lograr un mínimo de media hora cada día.

Tanto ejercicios aeróbicos como de fuerza han demostrado sus beneficios frente al cáncer. Por ende, un deporte como el fútbol sería tan recomendable como la rutina de pesas, por ejemplo. La combinación de ambos es el ideal, destinando así tiempo a lo aeróbico y a la musculación.

Para quienes se encuentran complicados con el tiempo para disponer momentos de ejercicio, la opción es incluirlos en la rutina diaria. Utilizar las escaleras en lugar del ascensor, la bicicleta en lugar del auto, caminar en vez de un taxi. Siempre que se pueda, la inclusión de la actividad física redundará en beneficios.

 
  • Moore SC, et al. Leisure-time physical activity and risk of 26 types of cancer in 1.44 million adults. JAMA Internal Medicine. 16 de mayo de 2016
  • Kruk J, Czerniak U. Physical activity and its relation to cancer risk: updating the evidence. Asian Pacific Journal of Cancer Prevention 2013; 14(7):3993-4003.
  • Wolin KY, Yan Y, Colditz GA, Lee IM. Physical activity and colon cancer prevention: a meta-analysis. British Journal of Cancer 2009; 100(4):611-616).
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