Ejercicio contra las enfermedades cardíacas

Antonio Reyes·
17 Octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto al
16 Octubre, 2019
Las enfermedades cardíacas suelen estar asociadas a la edad. En este artículo vamos a ver qué implicación podría tener el ejercicio físico en su tratamiento y progresión.

Las enfermedades cardíacas son uno de los grupos de patologías más asociados a la mortalidad en el mundo occidental. Esto se debe a que son problemas que se manifiestan con la edad, aunque también puede haber casos de enfermedades cardíacas de origen genético que se dan en pacientes jóvenes y deportistas. En este artículo vamos a ver las enfermedades cardíacas más frecuentes y cómo el ejercicio podría ser una gran ayuda para evitar su aparición y progresión.

Enfermedades cardíacas

Las enfermedades cardíacas o cardiovasculares son aquellas que afectan al corazón o a los grandes vasos. Como ya dijimos, son patologías de alta mortalidad y gran incidencia en la población occidental. Se clasifican en varios tipos:

  • Grupo de enfermedades que se engloban en el llamado síndrome coronario agudo. Entre estas enfermedades distinguimos el infarto agudo de miocardio y las anginas de pecho, tanto de esfuerzo como la angina estable. Son enfermedades que implican una menor circulación coronaria debido, generalmente, al depósito de placas de ateroma. Pueden llevar a cambios estructurales en las paredes del corazón, que acabarán llevando a una insuficiencia cardíaca.
  • Otro grupo de enfermedades son las valvulopatías. Son enfermedades de las válvulas cardíacas que pueden ser genéticas o debidas a lesiones previas en el corazón, generalmente tras un infarto agudo de miocardio.
  • Patologías genéticas que pueden afectar a pacientes jóvenes y deportistas. Estas puede ser tanto síndromes arrítmicos como el Wolf-Parkinson-White o el síndrome de Brugada, como enfermedades estructurales como la miocardiopatía hipertrófica o la displasia arritmogénica.
Las arritmias ventriculares merecen ser investigadas para prevenir cardiopatías más importantes.

Deporte y enfermedades cardíacas

El deporte es un gran aliado para mantenernos saludables. Los beneficios que reporta sobre nuestro sistema cardiovascular son ya conocidos. Sin embargo, cuando hablamos de patología ya existente, puede existir controversia acerca de si es conveniente o no practicar deporte.

Vamos a ver, apartado por apartado, los posibles beneficios de la práctica deportiva en cada grupo de enfermedades cardiovasculares mencionado.

Deporte en el síndrome coronario agudo

El síndrome coronario agudo es un grupo de patología cardiovascular que está relacionado con la edad. A medida que nos hacemos mayores, se van depositando sustancias derivadas del colesterol en las paredes de nuestras arterias coronarias.

Estos depósitos constituyen las placas de ateroma, que pueden romperse y acabar ocluyendo la arteria coronaria. Si esto ocurre, un territorio del músculo cardíaco deja de recibir aporte sanguíneo y puede llegar a necrosarse, lo que se conoce como un infarto.

Sin embargo, por determinadas alteraciones estructurales de origen genético, estos infartos pueden ocurrir en pacientes jóvenes, como recientemente pasó con el portero español del Oporto, Iker Casillas.

El ejercicio debe evitarse durante los meses posteriores al infarto, ya que el tejido infartado forma una cicatriz que tiene que curar. Sin embargo, posteriormente, es muy recomendable practicar ejercicio vascular para mejorar la función del corazón y evitar que aparezcan las alteraciones típicas de la insuficiencia cardíaca.

Deporte en las valvulopatías

Las valvulopatías son un grupo de enfermedades muy heterogéneo. Esto se debe a que son causadas por alteraciones estructurales provocadas por un infarto debido a la edad, a alteraciones genéticas o incluso a una hipertensión arterial mantenida en el tiempo.

Trabajos de fuerza y envejecimiento son dos conceptos que pueden ir de la mano.

El ejercicio es recomendable siempre y cuando no pueda desencadenar una patología mayor, como un infarto o una arritmia ventricular. Para ello, debemos gestionar nuestro caso con un cardiólogo, que será quien valore si el ejercicio físico es beneficioso o perjudicial.

Deporte en las enfermedades genéticas

Las enfermedades genéticas como la displasia arritmogénica o el síndrome de Brugada pueden ser potencialmente peligrosas. Esto se debe a que, especialmente la displasia, suelen tener pocas manifestaciones clínicas y pueden pasar desapercibidas. En momentos de alta demanda del sistema cardiovascular como el ejercicio, puede darse la muerte súbita por fallo ventricular.

En última instancia, otras enfermedades como las miocardiopatías pueden ser de carácter más progresivo, por lo que el ejercicio será una herramienta fundamental para retrasar su progresión y mejorar la sintomatología.

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