La importancia del equilibrio del pH en el cuerpo

08 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Sául Sánchez Arias
No es posible modular el pH sanguíneo por medio de la alimentación. Este se mantiene prácticamente invariable gracias a la función renal. Conoce más en este artículo.
 

El pH de los fluidos corporales, en contra de lo que algunos creen, es invariable. Las dietas alcalinas no consiguen modular el equilibrio ácido-base del organismo. De esta función se encargan de manera muy eficiente los riñones.

En estos órganos se filtra la sangre, al mismo tiempo que se produce un intercambio de iones. Esta acción conlleva la formación de la orina y la regulación de pH sanguíneo, cuyo valor se encuentra alrededor de 7,44 según la literatura científica.

Las dietas alcalinas no tienen efecto sobre el pH corporal

Existen corrientes que afirman que llevar a cabo una dieta alcalina —basada en frutas y verduras— es capaz de variar el pH sanguíneo y, gracias a ello, de reducir la aparición de enfermedades. Sin embargo, esta afirmación es errónea.

Está claro que consumir vegetales de manera regular previene la aparición de patologías y mejora el estado de salud. No obstante, esto se produce por el aporte de vitaminas y antioxidantes de estos alimentos, no por su capacidad de incidir en la función renal.

Los estudios científicos actuales niegan la posibilidad de variar —de forma no farmacológica— el equilibrio ácido-base del organismo. De hecho, una variación del pH sanguíneo conduciría a la muerte, debido a la disrupción del transporte de nutrientes y de los procesos metabólicos orgánicos.

 

Entonces, ¿la dieta alcalina mejora la salud?

La capacidad que presentan las dietas alcalinas de incidir en la salud reside en la adquisición de ciertos hábitos saludables. Este tipo de alimentación coloca como alimentos ‘ácidos’ —y por ello desaconsejados— a los productos procesados, los azúcares simples, las grasas trans… Por otro lado, defiende el consumo de alimentos frescos, catalogados como ‘básicos’.

El cuidado de las defensas del organismo depende en gran medida de nuestros hábitos.

Este cambio en el patrón alimenticio se traduce en un mejor aporte de nutrientes. Se asegura así la ingesta de vitaminas y minerales, muchos de ellos relacionados con la buena salud cardiovascular, según un artículo publicado en la revista Nature Reviews Cardiology.

Sumado a ello, también se mejora el consumo de ácidos grasos cardiosaludables presentes en el pescado azul y en los frutos secos, como es el caso del omega 3. Por este motivo, se puede apreciar una mejora en los parámetros asociados a la salud cuando se lleva a cabo este tipo de dietas.

Más allá de todo esto, las mediciones relacionadas con el pH corporal se mantienen invariables. La única variación que sería posible obtener es la del pH de la orina, que puede ser ligeramente más ácido o básico, dependiendo de la excreción de minerales.

 

Estudios sobre la influencia de la dieta en el pH corporal

Existen pocos ensayos que midan las variaciones de pH a partir de ciertos patrones de alimentación. Esto se debe principalmente a que en los libros de fisiología se presenta la función renal de manera muy clara en lo que a equilibrio ácido base se refiere.

En estos manuales se afirma la imposibilidad de afectar a esta función sin tratamiento farmacológico de por medio. Por este motivo, son pocos los investigadores que han planteado un estudio al respecto.

La mayor parte de los que se han realizado intentan conocer los efectos de una dieta alcalina en la densidad ósea y en el riesgo de osteoporosis. Esto se debe a que este tipo de planes dietéticos varía el nivel de excreción de algunos minerales a nivel renal, como el calcio o el fósforo. No obstante, los resultados no reflejan ninguna relación entre ambos parámetros.

Deportista ingiere comida equilibrada antes de competir.

¡Los valores del pH corporal son invariables!

Debido a la excelente función que realizan los riñones, y salvo en casos patológicos, el pH de los fluidos corporales se mantiene inalterado. No es posible ejercer influencia en este parámetro mediante la dieta, ya que pequeñas variaciones del mismo podrían causar problemas graves y la muerte.

 

Esto no quiere decir que las dietas consideradas alcalinas no surtan un efecto positivo en la salud. Este tipo de alimentación puede ayudar a prevenir enfermedades a medio y largo plazo, debido a su alto aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes.

El hecho de priorizar el consumo de productos frescos sobre los procesados es un hábito muy positivo a la hora de mejorar el estado de salud. No obstante, dejar este tipo de alimentos ‘nocivos’ al margen no conseguirá alterar la función renal en lo que al equilibrio ácido base se refiere.

 
  • Fenton TR., Fenton CJ., Evidence does not support the alkaline diet. Osteoporos Int, 2016. 27 (7): 2387-2388.
  • Pilz S., Verheyen N., Grubler MR., Tomaschitz A., Marz W., Vitamin D and cardiovascular disease prevention. Nat Rev Cardiol, 2016. 13 (7): 404-17.