El síndrome metabólico, ¿qué significa?

Antonio Reyes·
18 Marzo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto al
05 Marzo, 2020
El síndrome metabólico es un estado prepatológico asociado al sedentarismo. En este artículo, te explicamos qué es y cómo tratarlo.

Llevar un estilo de vida sedentario es perjudicial en muchos aspectos para la salud. Aunque muchas veces solemos fijarnos en el componente estético para definir a una persona saludable o no, esto puede ser un reflejo de lo que pasa en el interior del organismo. El síndrome metabólico es un problema que puede afectar en este sentido.

Uno de los componentes más importantes que hay que tener en cuenta para llevar un estilo de vida saludable es el hormonal. El sistema hormonal puede verse seriamente alterado en una afección conocida como síndrome metabólico, propia del sedentarismo.

¿Qué es el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico es un conjunto de factores o parámetros bioquímicos, fisiológicos y clínicos que determinan un riesgo bastante mayor de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus y de fallecer como consecuencia de estas enfermedades.

Este síndrome es bastante frecuente en personas con una dieta deficiente y nula actividad física; es decir, en personas sedentarias. Está constituido por los siguientes parámetros, síntomas y signos:

  • Niveles elevados de insulina en plasma sanguíneo.
  • Incremento en los niveles sanguíneos de triglicéridos.
  • Niveles altos de colesterol. Esta elevación del colesterol se puede encontrar tanto en el plasma como en la pared de las arterias.
  • Intolerancia al ejercicio físico, con muy rápida fatigabilidad.
  • Obesidad de tipo central. Esto significa que la grasa se distribuye, predominantemente, en la región del abdomen y la cintura.
Hombre que padece de síndrome metabólico observa su barriga.

¿Cuál es su causa?

De forma general, y como ya hemos adelantado, el síndrome metabólico está causado por el sedentarismo. En este apartado, profundizaremos un poco más en las causas principales de este estado prepatológico.

Ingesta elevada de grasa

Seguir una alimentación rica en grasas, especialmente en grasa saturada, provoca que esta grasa no solo se acumule en las reservas adiposas, sino que también elevará los niveles de triglicéridos en circulación sanguínea.

Si la grasa permanece constantemente elevada en la circulación, se favorece su depósito en los tejidos, como en el corazón o en el hígado. Además, alterará el perfil hormonal y ralentizará el metabolismo, lo que favorece la aparición de obesidad, y así se crea un círculo vicioso difícil de romper.

Además, estos alimentos son ricos en colesterol, especialmente en colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Este se puede acumular en las arterias y favorecer eventos isquémicos como el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular.

Consumo excesivo de azúcares

Un consumo elevado de alimentos ricos en carbohidratos simples, como los dulces, la bollería industrial o la comida basura —alimentos que también son muy ricos en grasas saturadas— va a determinar que en la sangre esté siempre la glucosa elevada.

Esto estimula la secreción pancreática de insulina, que ante unos estímulos tan continuados y mantenidos puede hacerse insensible a estos niveles de glucosa. En este estado, al páncreas cada vez le costará más secretar la insulina, con lo que podría producirse una diabetes tipo II.

Falta de actividad física

Los hábitos anteriormente mencionados son poco o nada saludables en todos los casos. Sin embargo, pueden ser parcialmente compensados si se practica deporte a una intensidad elevada y con frecuencia.

Esto se debe a que el ejercicio físico demanda energía al cuerpo y puede quemar la glucosa y las grasas presentes en la circulación sanguínea. De esta forma, se evita que se acumulen en los tejidos y se ayuda al páncreas a secretar la insulina.

Sin embargo, si no existe actividad física, como suele ser habitual en estos pacientes, el problema se magnifica y acaba en las complicaciones anteriormente descritas: obesidad, enfermedad cardiovascular y diabetes.

Mujer entrenando en la cinta de correr en el gimnasio.

Tratamiento del síndrome metabólico

El tratamiento de esta afección es fundamentalmente higiénico-dietético. Esto quiere decir que no se necesita pautar ningún tratamiento farmacológico ni procedimiento quirúrgico. Las medidas que comentaremos a continuación pueden ser de gran utilidad:

  1. Cambiar la alimentación. Priorizar alimentos frescos y de origen vegetal y sumar carnes magras, como el pavo, el pollo y el pescado.
  2. Comenzar a realizar ejercicio. En un principio puede ser de baja intensidad, y es recomendable ir aumentándola progresivamente.
  3. Descansar adecuadamente, ya que el cuerpo necesita reposo para mantener el sistema hormonal saludable.

Estas son las pautas generales que se recomiendan para perder peso. En este caso, queremos recalcar la importancia de acudir a un profesional experto en alimentación, como un endocrino o nutriólogo, para que valore cada caso.

Esto es fundamental, ya que en algunas ocasiones se está en el límite entre desarrollar la diabetes o no desarrollarla. La ayuda de un profesional evitará recaídas y posibles riesgos en el proceso. De esta forma, alcanzaremos un estado de salud óptimo de una forma más adecuada.

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  2. Park YW, Zhu S, Palaniappan L, Heshka S, Carnethon MR, Heymsfield SB. The metabolic syndrome: Prevalence and associated risk factor findings in the US population from the Third National Health and Nutrition Examination Survey, 1988-1994. Arch Intern Med. 2003 Feb 24;163(4):427–36.
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