Contractura: ¿qué es y cómo tratarla?

03 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Lo más conveniente es tratar las contracturas cuanto antes, para prevenir un empeoramiento del dolor y la impotencia funcional que estas lesiones causan. ¿Cuál es la manera de hacerlo?
 

Una de las patologías musculares más comunes para cualquier persona es sufrir una contractura. Si has hecho deporte a lo largo de tu vida, probablemente hayas tenido alguna. La sufren desde personas con trabajos físicos o deportistas, hasta trabajadores de oficina e informáticos.

En todos los casos, podemos empezar ignorándola porque no es limitante inicialmente, pero si lo hacemos, empeorará con el tiempo. Por lo tanto, es muy recomendable tratarla a tiempo, ¡más vale prevenir que curar!

¿Qué es una contractura?

Una contractura es una contracción muscular involuntaria que se mantiene en el tiempo. Es decir, el músculo se acorta sin que se lo pidamos y se mantiene acortado. Esto va a provocar una impotencia funcional, dolor y la imposibilidad de efectuar mucha fuerza.

La impotencia funcional y el déficit de fuerza aparecen porque, por una parte, el músculo utiliza energía para contraerse, por lo que empieza con desventaja. Por otra parte, cuando mejor trabaja el músculo es cuando está relajado y con la longitud normal. Si empiezas acortado, por lógica no vas a poder realizar una contracción total y con plena fuerza.

En cuanto al dolor, aparece porque, al estar constantemente contraído, no permite que la sangre circule correctamente por las fibras. Además de no recibir el aporte de oxígeno necesario, esta situación hace que se acumulen toxinas.

 

¿Se puede prevenir?

Para responder a esta pregunta, primero debemos conocer las causas que provocan una contractura.

  • Carga excesiva: si sometemos a los músculos a un esfuerzo al que no están acostumbrado, bien de duración o de intensidad, la respuesta puede ser una contractura.
  • Falta de calentamiento: si no preparamos a los músculos para el esfuerzo que se les viene, puede ocurrir una respuesta patológica como esta.
  • Posturas mantenidas: la razón por la que las personas sedentarias también pueden sufrir contracturas es porque piden a sus músculos que estén largas horas en la misma postura. Esa falta de movimiento, de oxigenación, a la larga les impedirá relajarse.
  • Estrés: esto también puede causar contracturas, precisamente porque las personas que lo sufren están en tensión constante y no consiguen relajarse.
  • Mala alimentación: específicamente, la falta de ciertos elementos como el potasio o la deshidratación. Estas situaciones harán que los músculos no dispongan de las reservas que necesitan para un ciclo de contracción-relajación natural. Una de las alteraciones de este ciclo es una contractura.
Empleado que padece de una contractura por su mala postura.
 

De lo anterior podemos concluir que sí, podemos prevenir las contracturas. Por una parte, se debe adecuar el ejercicio a la condición física de cada persona.

Asimismo, es importante moverse como mínimo cada dos o tres horas, y de ser posible, realizar estiramientos. También es preciso dormir las ocho horas de rigor y comer de todo, así como beber suficiente agua. Por último, es relevante mantener posturas adecuadas en el día a día, sin importar la actividad que se realice.

¿Cómo tratar una contractura?

Al no ser una patología grave, existen varias maneras de tratar una contractura. Cuantas más utilicemos, mayor será la probabilidad de recuperación en un corto espacio de tiempo. En cuanto a las opciones de las que disponemos en casa, tenemos las siguientes:

  • Frio o calor: dependiendo de la duración de la contractura, aplicaremos un elemento u otro. Durante las primeras 24-48 horas se aconseja frío, y a partir de ahí, calor. El frío lo podemos aplicar envolviendo cubos de hielo o paquetes de guisantes en toallas y hacer pequeños círculos sobre la zona afectada. En cuanto al calor, podemos darnos un baño caliente o utilizar mantas eléctricas o una almohada de las que se ponen en el microondas.
  • Masoterapia: aunque no será tan efectivo como si lo realiza un profesional, pedir a alguien que realice unos pases suaves con ambas manos por la zona dolorida ayudará.
 
  • Estirar y evitar posturas mantenidas: debemos estirar y movilizar el músculo afectado para que vuelva a funcionar de manera normal.

En tanto, si acudimos con un profesional, podrá aplicar estas metodologías:

  • Masoterapia: un fisioterapeuta podrá «escanear» el cuerpo en busca de contracturas y masajearlas correctamente para eliminar los puntos gatillo, es decir, las bandas musculares tensas.
  • Punción seca: utilizando agujas de acupuntura, se localiza y se pincha el punto gatillo buscando contracciones del músculo. Es una técnica muy efectiva para eliminar las toxinas acumuladas y para que el músculo vuelva en sí, según un estudio publicado por Archives of Physical Medicine and Rehabilitation.
  • Estiramientos y ejercicios: sea cual sea la zona afectada, un fisioterapeuta podrá recomendar estiramientos y ejercicios específicos para realizar diariamente.
Fisioterapeuta tratando un dolor lumbar en un paciente.

Como indica una investigación publicada por Clinical Rheumatology, todas las técnicas son eficaces, dependiendo del origen de la contractura. Por lo tanto, una combinación de diversas metodologías podría ser lo más efectivo.

 

Un problema pasajero

En vista de lo anterior, podemos concluir que hay múltiples soluciones para una contractura. También se desprende que, cuanto más tiempo permanezca contraído un músculo, mayor será el acúmulo de toxinas y el gasto energético. Ante esto, es recomendable tratarlas cuanto antes.

  • J. Cabanyes. Protocolo diagnóstico de las contracturas musculares. Medicine - Programa de Formación Médica Continuada Acreditado. Volume 11, Issue 75, April 2015, Pages 4528-4531
  • S. Mansoor, M. Bayat, M. Hasan et al. Comparison of dry needling and physiotherapy in treatment of myofascial pain syndrome. Clinical Rheumatology volume 33, pages859–864(2014).
  • R. Maher, D. Hayes y M. Shinohara. Quantification of Dry Needling and Posture Effects on Myofascial Trigger Points Using Ultrasound Shear-Wave Elastography. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation. Volume 94, Issue 11, November 2013, Pages 2146-2150