Crioterapia: ¿en qué consiste?

19 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
La crioterapia consiste en aplicar frío sobre una determinada zona para conseguir los beneficios de sus efectos fisiológicos. Conoce más sobre este tratamiento a continuación.
 

Los elementos físicos están muy presentes en las terapias para curar numerosas patologías. El calor, las ondas electromagnéticas, los impulsos eléctricos… todos tienen cabida para tratar distintas dolencias. En este artículo, vamos a ver cómo actúa el frío, cómo se aplica y en qué casos es beneficioso, es decir, vamos a analizar la crioterapia.

Esta técnica se basa en utilizar los efectos fisiológicos que causa el frío en el cuerpo. En otras palabras, analizar cómo reacciona el cuerpo frente a este estímulo. Una vez que sepamos qué efectos provoca, el siguiente paso es simplemente utilizarlo a favor cuando pueda ser beneficioso.

Efectos fisiológicos de la crioterapia

En primer lugar, comenzaremos analizando qué efectos tiene el frío sobre el cuerpo:

Vasoconstricción

Es el primer efecto que se da al aplicar frío, y el primer paso a la hora de explicar sus efectos curativos. Los vasos sanguíneos reducen su diámetro, con lo que permiten que pase menos sangre. Este efecto explica la acción antinflamatoria del frío.

La inflamación hace que vaya más sangre de la necesaria, habitualmente, para reparar el tejido dañado. Si el frío reduce la sangre que llega, es justo lo contrario que la inflamación, y de ahí su efecto antinflamatorio.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que el cuerpo se intentará proteger y, cuando se deje de aplicar el frío, habrá una vasodilatación (el efecto contrario). Por lo tanto, lo más efectivo es realizar varias aplicaciones de unos cinco minutos, descansando uno o dos entre una aplicación y la siguiente.

 
Saber si aplicar frío o calor sobre una lesión puede ser muy útil para favorecer su tratamiento.

Ralentización del área afectada

Menos sangre significa menor actividad celular y metabólico. Estos cambios, a su vez, implican que los procesos a nivel celular funcionarán más despacio.

Esto también explica por qué el frío, en la mayoría de los casos, afecta positivamente trastornos como los espasmos musculares, tal y como se afirma en un estudio publicado en Fisioterapia. Los receptores están menos activos y se frena el círculo vicioso que hace que los espasmos empeoren y causen más dolor.

Analgesia

Al ralentizar los sistemas y aportar menos sangre, los receptores de dolor también se ven afectados. El frío entumecerá el área en el que se aplica, y el resultado de ello será que notemos menos dolor.

Métodos de aplicación

¿Cómo aplicamos frío a la zona que nos interesa? Tenemos varias maneras de hacerlo. Por un lado, existen espray fríos que se aplican directamente sobre la zona afectada y proporcionan un alivio pasajero de los síntomas.

En segundo lugar, tenemos las compresas frías; estos productos se pueden dejar sobre la piel más tiempo para prolongar los efectos. Asimismo, es posible usar simplemente hielo.

 

Una alternativa es aplicar cubitos de hielo, siempre envueltos en una toalla fina o elemento similar, trazando pequeños círculos sobre el área afectada. Otra opción es la inmersión en frío, como se hacen en muchos spa, o como hacen los deportistas tras una sesión de entrenamiento.

También debemos tener en cuenta que las aplicaciones de frío nunca deben ser largas. Así como existen ciertos tipos de termoterapia que se puede aplicar durante largos períodos sin peligro, con el frío hay que ir con más cuidado. Esto es así porque este descenso de riego sanguíneo y el efecto que tiene el frío sobre la piel pueden acabar dañando el tejido.

La crioterapia puede ayudar con los procesos inflamatorios.
Imagen: joya.life

Cuándo utilizar la crioterapia

Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿en qué situaciones conviene aplicar frío? La primera y más evidente es justo tras una lesión. Si sufrimos una torcedura, un esguince o alguna lesión similar haciendo deporte, conviene aplicar frío inmediatamente. Esto hará que se limite el edema resultante de la lesión y ayudará con el dolor.

 

En segundo lugar, usaremos la crioterapia para tratar procesos inflamatorios agudos. Conviene recordar que el frío se utilizará únicamente en etapas iniciales de la inflamación, ya que tras varios días, pasa a ser recomendable el calor en vez del frío, para promover la absorción del edema.

Por otra parte, como ya hemos visto, será muy útil para tratar los espasmos musculares, así como contracturas recientes. Finalmente, también se utiliza el frío para otros procesos como quemaduras leves o ciertas afecciones cutáneas.

¡No tengas miedo a la crioterapia!

Para finalizar, hay que decir que el frío avisa antes de causar daño. Es decir, si sufres una lesión y quieres utilizar frío para tratarla, hazlo.

Simplemente ten en cuenta que deben ser alrededor de cinco minutos y que si aplicas hielo, debes moverlo en pequeños círculos. Por lo demás, la crioterapia es muy efectiva y puede resultar de gran ayuda.

 
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