Electroterapia: usos y beneficios

13 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
La electroterapia puede proporcionarnos numerosos beneficios y no debemos tenerle miedo, ya que las contraindicaciones son para casos muy específicos.
 

La electroterapia se utiliza para numerosas patologías en el ámbito de la fisioterapia. Las ondas eléctricas se transmiten bien por el cuerpo, lo que significa que impulsos eléctricos controlados en la piel pueden afectar las estructuras subyacentes. Dependiendo de la frecuencia e intensidad de las mismas, obtendremos una respuesta fisiológica u otra.

Cómo aplicamos electroterapia

Dependiendo del método específico elegido, la electroterapia se puede aplicar de dos maneras distintas. Ambas consistirán en una máquina que emite los impulsos, pero con distintas maneras de aplicarlo sobre el cuerpo.

La primera opción son los electrodos. Existen electrodos adhesivos que se pegan a la piel del paciente, y también electrodos normales, que uniremos a la zona a tratar mediante cinchas.

En segundo lugar tenemos los cabezales. Estos aparatos irán también conectados a las máquinas y permiten al terapeuta aplicar las ondas manualmente sobre la zona deseada. También ofrecen la libertad de poder moverlos alrededor de un área más grande si es necesario.

Electroterapia: un amplio espectro de usos

Dentro de la electroterapia hay varias opciones de tratamiento. Estas son las más comunes:

Aplicación mediante electrodos

  • Electroestimulación muscular: fortalecimiento de la musculatura con la ayuda de impulsos eléctricos. En este caso, se utilizan las ondas eléctricas para provocar la contracción del músculo. Uno de los casos más comunes para aplicar la electroestimulación es en deportistas, quienes deberán realizar una contracción muscular voluntaria a la vez que le llegan los impulsos eléctricos. Esto les permitirá conseguir mayor fuerza de contracción. En segundo lugar, también es utilizado en personas con problemas nerviosos, en los que el impulso no llega al músculo como debería.
 
La TENS es una forma de electroterapia no recomendada para embarazadas.

  • TENS: esta modalidad —imagen de arriba— consiste en la aplicación de ondas de baja frecuencia para aliviar el dolor. El paciente únicamente siente un leve cosquilleo durante la aplicación, que se realiza en periodos de varios minutos consecutivos. Se nota un alivio inmediato de las molestias.

Aplicación mediante cabezales

  • Ultrasonido: estos impulsos son bien conocidos, sobre todo por los deportistas. Aplicadas mediante un cabezal, su uso hace vibrar las estructuras a una frecuencia que principalmente causará un efecto antinflamatorio. Afecta a los tejidos blandos que están cerca del hueso, como pueden ser los tendones, los ligamentos o las cápsulas articulares. Así, su uso está especialmente recomendado en casos de esguinces, tendinitis o bursitis.
La electroterapia sigue avanzando como método para la reducción del dolor.
 

  • Microondas o diatermia: en esta modalidad, los impulsos eléctricos generan calor, que se transmite a través de las estructuras del cuerpo del paciente. Por lo tanto, también se considera tratamiento de termoterapia, ya que su función será la de calentar los tejidos. Al hacerlo, incrementa el aporte sanguíneo y contribuye a relajar la zona cuando hay una patología crónica. El hecho de ser ondas eléctricas hace que la penetración será mayor a la de otras aplicaciones de calor, como los rayos infrarrojos. Estos últimos difícilmente afectan estructuras por debajo de la dermis.
  • Iontoforesis: esta técnica es de las menos conocidas, y consiste en conseguir una mayor penetración del medicamento a través de la piel del paciente que la que se obtendría utilizando simplemente los dedos. Se aplica el medicamento deseado sobre la zona que se va a tratar y, con el cabezal, se realizan movimientos circulares suaves mientras emite los impulsos.

Contraindicaciones

Al tratarse de impulsos eléctricos que alcanzan tejidos profundos del cuerpo, hay ciertos casos en los que no se debe aplicar la electroterapia o en los que se han de extremar las precauciones.

Estos incluyen personas con marcapasos, mujeres embarazadas y personas con enfermedades infecciosas u oncológicas. También se debe utilizar el sentido común y no aplicar impulsos eléctricos sobre los ojos, el corazón o en el seno carotídeo del cuello. Son estructuras muy delicadas, y hay otras maneras de tratar patologías en estas zonas de manera más segura.

 

Por último, es preciso tener cuidado con personas con implantes metálicos; en estos casos, es preferible no aplicar microondas, y sí que sería seguro utilizar otras técnicas de termoterapia más superficiales.

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