Terapias posturales: ¿en qué consisten?

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Mantener una postura adecuada es esencial para tener buena salud a largo plazo. ¿Cómo pueden ayudar las terapias posturales en este sentido?
 

Muchas veces le hacemos daño al cuerpo sin saberlo. Ya sea sentados en el sofá o en una silla, o al hacer deporte o gestos incorrectos en el trabajo, a menudo forzamos al cuerpo a trabajar en posiciones perjudiciales. Las terapias posturales pueden ayudarnos a cambiar esta situación.

A menos que hagamos algo al respecto, de las malas posturas surgen diversas patologías, y cuanto más tiempo pase, peor serán. Por ello es importante encontrar una manera de limitar el daño sufrido.

Las terapias posturales constituyen una manera de hacer que el cuerpo trabaje de manera correcta. Estas permiten estirar partes del cuerpo que hayan quedado acortadas o colocar estructuras en su sitio natural.

Un ejemplo muy claro son los hombros: es común tenerlos demasiado hacia adelante, lo que conlleva una serie de desequilibrios musculares y, a la larga, problemas óseos. Pues bien, con la terapia postural, se los lleva hacia atrás y abajo, a una posición más natural.

¿Cómo funciona el sistema muscular del cuerpo?

Para entender la importancia de estas terapias, lo primero que tenemos que tener claro es que el cuerpo trabaja de manera global. Las cadenas musculares están interconectadas, por lo que una postura incorrecta en una parte del cuerpo va a acabar afectando a la otra.

Cuando cogemos un vaso, se contrae la espalda para mantener el equilibrio. Al correr, la pared abdominal y la musculatura paravertebral mantienen la espalda en su sitio. Cuando pegamos un puñetazo, se contrae hasta el músculo tibial anterior, que se localiza por delante de la pierna, para sumar fuerza y equilibrio al golpe.

 

Todos estos son ejemplos de cómo un músculo que a priori no tiene que ver con un determinado movimiento puede verse afectado por este. Lo que hace la terapia postural es trabajar cadenas musculares en vez de músculos específicos. De este modo, se estiran cadenas enteras, lo que ayuda a que las estructuras que las rodean vuelvan a una posición más natural.

Hombre con mala postura durante su trabajo en la oficina.

¿En qué consisten las terapias posturales?

La terapia postural no se basa en realizar ejercicios. Se puede trabajar la postura y la musculatura de la espalda con ejercicios clásicos, eso siempre.

No obstante, si hablamos de terapia postural entendida como la reeducación postural global (RPG), nos centraremos más en colocar el cuerpo en la postura correcta y conservarla durante largos períodos de tiempo.

Así, en una hora puede que solo realicemos dos o tres posturas distintas. Al principio de la sesión se elegirán los objetivos y las partes del cuerpo que se quieren estirar; con base en ello, se adoptarán unas posturas u otras.

Un ejemplo sería si tenemos la espalda arqueada y los hombros adelantados por trabajar delante del ordenador. En este caso, adoptaremos una postura en la que:

 
  • Estiraremos los brazos para abrir la caja torácica y estirar los pectorales y los músculos propios del brazo.
  • Colocaremos los hombros atrás y abajo.
  • La posición seguramente será en decúbito supino —boca arriba—, para tener la espalda recta.
  • Alinearemos el tronco para que la espalda esté recta para lo que dure el ejercicio.
  • Realizaremos tracción cervical para mejorar la postura del cuello.
  • Respiraremos sintiendo cómo el aire hincha la caja torácica.

Y todo esto sin tener en cuenta las piernas. Al padecer de dolor lumbar, por ejemplo, a la vez colocaremos las piernas en una postura que estire la musculatura isquiotibial. De esta manera, se alivia la tracción que estos músculos ejercen sobre la columna lumbar.

Niño haciendo terapia postural para el dolor de espalda.

Una ayuda global

Las terapias posturales son buenas en muchos sentidos, además de los ya descritos. Además del sistema muscular y esquelético, también son excelentes para la propiocepción, o equilibrio, y la fascia.

En cuanto a la propiocepción, cuando colocamos al cuerpo en la postura adecuada, durante esos 20 minutos, el objetivo es centrarnos en cómo están colocadas todas las estructuras. Es decir, interiorizar cuál es la posición correcta para después poder identificar si están en mala postura.

 

Con relación a la fascia, en tanto, la terapia miofascial lleva años trabajando este tejido que recubre todo el interior de nuestro cuerpo. Para hacerlo, se requieren gestos mantenidos en el tiempo y un abordaje suave, justo lo que proporciona la terapia postural.

Por lo tanto, las terapias posturales son realmente útiles en diversos sentidos. Siempre convendrá realizarlas bajo la supervisión de un experto, ya que el éxito se basa en mantener la postura durante largos períodos de tiempo y el cuerpo tenderá a volver a su postura natural casi sin darnos cuenta.

Por ello, es necesario que alguien controle la actividad. Si lo hacemos de manera correcta, se trata de una gran manera de prevenir dolores generalizados y muchas patologías.

 
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