Tratamientos efectivos para la rizartrosis

10 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
La rizartrosis no tiene cura como tal, pero hay varias opciones de tratamiento que nos pueden ayudar a retrasar el avance de la enfermedad.
 

La artrosis es una patología degenerativa que afecta a miles de personas, especialmente en edades más avanzadas. La rizartrosis es una afección que se engloba en este tipo de patologías, que afecta a la base del pulgar de nuestras manos. Vamos a conocer un poco más al respecto y sus posibles opciones de tratamiento.

La rizartrosis: en qué consiste

La rizartrosis es un proceso de artrosis que afecta a la articulación trapecio-metacarpiana, es decir, donde el hueso proximal de nuestro dedo pulgar se une a la mano.

Al ser un proceso artrósico, lo que da lugar a esta patología es la erosión del cartílago que debe separar, proteger y lubricar la articulación. Por lo tanto, las estructuras óseas están demasiado cerca y no hay ningún elemento que lo prevenga. Los huesos acaban contactando, y de ahí viene el dolor que sentimos.

Al ser el segundo tipo de artrosis más común que afecta a los huesos de la mano, su incidencia es notable. Por el estilo de vida actual, con los móviles y ordenadores forzándonos a utilizar cada vez más las estructuras involucradas en la rizartrosis, lo probable es que continúe en aumento.

Se trata de una patología que afecta mayoritariamente a personas de edades avanzadas, ya que comúnmente empieza a aparecer a los 40 o 50 años de edad. También está relacionada con la obesidad, por lo que si sufrimos de sobrepeso, seremos más propensos a sufrirla. Y por último, afecta más a las mujeres que a los hombres.

 

Síntomas

Es una patología en la que existe contacto óseo, debido a la pérdida de cartílago. Así, el primer síntoma será el dolor en la base del dedo pulgar. Al ser un dolor que se recrudece cuando contactan las estructuras óseas, la patología empeora con el movimiento y mejora con el descanso. Sobre todo, notaremos un empeoramiento al efectuar un movimiento que requiera cierta fuerza.

La rizartrosis provoca dolor en el dedo pulgar.

En segundo lugar, a medida que vaya empeorando la enfermedad, notaremos que perdemos fuerza en el dedo. La movilidad se verá afectada y empezará a deformarse la zona. Los tres síntomas empezarán siendo pequeñas molestias, que irán creciendo y empeorando conforme se vaya desgastando el cartílago de la articulación.

La patología quedará confirmada con una simple radiografía, en la que la cercanía de los huesos y la falta de cartílago serán visibles.

Tratamiento de la rizartrosis

La rizartrosis no tiene una cura como tal, por lo que el objetivo del tratamiento será retrasar el avance de la enfermedad. También irá encaminado a aliviar el dolor y mantener el máximo nivel de movilidad posible. Estas son las medidas que emplearemos para tal fin:

 
  • Fisioterapia. Para mantener la movilidad y trabajar el rango articular, deberemos ser constantes y realizar una serie de ejercicios. Trabajar la musculatura ayudará a quitar presión de la articulación y, como consecuencia, mejorará el dolor. El fisioterapeuta también nos podrá aplicar técnicas físicas como la termoterapia o la magnetoterapia. La primera, para aliviar el dolor y mejorar la movilidad, y la segunda para tratar de frenar el avance de la enfermedad.
Tratamiento de la rizartrosis con ultrasonido.

  • Medidas que podemos llevar a cabo en casa. Además de los ejercicios específicos, debemos intentar ejercitar la mano realizando todo tipo de gestos diarios normales. Es decir, no evitar usar el dedo por si duele. Sin embargo, sí debemos tener cuidado con coger peso, ya que es el gesto que más empeora los síntomas. Si podemos hacer la compra con un carrito, utilizar objetos de cocinar ligeros y buscar formas de reemplazar gestos peligrosos, nos ayudará. También podemos sumergir nuestras manos en baños de agua caliente para conseguir el mismo efecto que la termoterapia del fisioterapeuta. Es un buen método para relajar la zona y es muy agradable.
 
  • Férulas. Existen férulas u ortesis, ayudas externas que nos pondremos en la mano y que ayudarán a aliviar cierta cantidad de presión de la articulación afectada.
  • Fármacos. La medicación analgésica y antinflamatoria nos podrá ayudar a combatir los síntomas en épocas complicadas. También existen las infiltraciones de corticoesteroides y ácido hialurónico, que pueden prolongar la funcionalidad de la zona.

Finalmente, el tratamiento quirúrgico solamente se utilizará cuando el tratamiento conservador haya fallado. Si no nos queda otra opción, la cirugía puede darnos algo más de tiempo para combatir el avance de la artrosis.

 
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