Ultrasonido en fisioterapia: ¿para qué sirve?

03 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Los ultrasonidos se pueden utilizar en varias situaciones, desde curar un esguince hasta administrar un medicamento al paciente. Te contamos más sobre este método en este artículo.
 

El ultrasonido es una de las máquinas más utilizadas en las clínicas de fisioterapia. Se usa para tratar varias patologías, ya que ha estado disponible durante varias décadas. Por lo tanto, la efectividad de sus aplicaciones ha sido demostrada en numerosos estudios a lo largo de los años.

Por una parte, el ultrasonido se utiliza como técnica diagnóstica. Sin embargo, en este artículo vamos a dejar ese campo de lado para centrarnos en las aplicaciones del ultrasonido en fisioterapia.

Cómo funciona el ultrasonido

Las máquinas de ultrasonido mandan pequeñas vibraciones u ondas mecánicas hacia el interior del cuerpo. El ser humano solo es capaz de percibir frecuencias de hasta 20,000 Hz; las frecuencias que utilizan los fisioterapeutas a través de las máquinas de ultrasonido son de entre 1 y 3 MHz. Es decir, entre 1 y 3 millones de ciclos por segundo.

Esto significa que nosotros, como pacientes, no vamos a notar ningún efecto. No obstante, los tejidos subyacentes al área en la que se aplican van a vibrar muy rápidamente. Además del movimiento, esto también va a producir calor, con el consiguiente aumento de flujo sanguíneo a la zona. Estos dos procesos físicos son los que producen los efectos beneficiosos.

Por último, un estudio publicado en el Journal of Orthopaedic Research ha demostrado que el ultrasonido estimula especialmente los tejidos con colágeno. Por lo tanto, tejidos como tendones, ligamentos, fascia o el tejido cicatricial serán los más receptivos a esta terapia.

 

¿Cómo se aplica?

Las aplicaciones de ultrasonido en fisioterapia se hacen con gel y moviendo constantemente el cabezal. Esto es así porque los ultrasonidos necesitan de un conductor para penetrar la piel y llegar a los tejidos profundos; el gel realiza esta función.

La electroterapia sigue avanzando como método para la reducción del dolor.

Se debe mover el cabezal por la simple razón de no estar ‘martillando’ los mismos tejidos durante mucho tiempo. Trazar pequeños círculos hará que las vibraciones se repartan y no causen daños.

En general, los ultrasonidos se pueden aplicar de manera continua o pulsátil. En el primero de estos dos casos producirán mayor efecto térmico, mientras que en su modalidad pulsátil se refuerza más el efecto mecánico.

Ultrasonido en fisioterapia

¿En qué situaciones podemos utilizar las vibraciones y el calor a favor en la práctica clínica? Veamos los casos más comunes a la hora de aplicar los ultrasonidos:

  • Inflamaciones: los ultrasonidos son eficaces para tratar patologías que cursan con inflamación. Su efecto hace que lleguen más agentes reparadores de la sangre. Si la inflamación ya no es aguda, incrementar el aporte sanguíneo hará que el cuerpo reemplace las células viejas o dañadas por otras nuevas. Los ultrasonidos se utilizarán pues para tratar todo tipo de tendinitis, bursitis, capsulitis, entre otras.
 
  • Esguinces: como hemos mencionado, los tendones absorben los ultrasonidos de manera eficaz. Por lo tanto, una lesión en la que el tendón se ha alargado de más y está dañado será un buen objetivo para este tratamiento.
  • Cicatrización: el proceso de cicatrización también se ve agilizado con un tratamiento con ultrasonidos, ya que estos aceleran el metabolismo de las células y favorecen así su recuperación.

Sobre su eficacia en el sistema musculoesquelético, no existe suficiente evidencia científica. Se pueden encontrar recomendaciones para aplicarlas para tratar contracturas musculares, por ejemplo, pero su efectividad no está demostrada y el fisioterapeuta tiene a su alcance otras alternativas más convenientes.

La diatermia consiste en aplicar dolor para tratar lesiones.

La iontoforesis

La iontoforesis consiste en introducir medicamentos en el tejido subcutáneo del paciente mediante los ultrasonidos. En esta modalidad, en vez de aplicar un gel que actúe como conductor, directamente se aplica el medicamento en formato de gel. Esto hace que se absorba mejor, y los efectos que se consiguen dependerán del medicamento utilizado.

 

Contraindicaciones y precauciones

Dada su alta frecuencia de vibración, debemos tener ciertas precauciones a la hora de utilizar los ultrasonidos en fisioterapia. En primer lugar, no debemos aplicarlos sobre tumores ni tejidos que puedan sangrar.

Asimismo, tampoco se aconseja su uso si el paciente tiene un proceso infeccioso o si sufre de trombosis venosa profunda, arteriosclerosis o patologías circulatorias similares. Por último, se ha de tener cuidado con aplicarlo sobre implantes metálicos o marcapasos y hay que recordar moverlo con frecuencia, teniendo especial cuidado con los salientes óseos.

Hay un lugar para el ultrasonido en fisioterapia

Visto todo lo anterior, podemos decir que los ultrasonidos cumplen una función importante. Su efecto sobre tejidos inflamados y patologías crónicas es notable, pero también debemos conocer y evitar sus riesgos, ya que puede ser una terapia agresiva en algunos casos.

 
  • Wen‐Chung Tsai, Jong-Hwei S. Pang, Chih-Chin Hsu, et al. Ultrasound stimulation of types I and III collagen expression of tendon cell and upregulation of transforming growth factor β. Journal of Orthopaedic Research. Volume 24, Issue 6, Pages 1310-1316. 2006.
  • Gail ter Haar. Therapeutic ultrasound. European Journal of Ultrasound. Volume 9, Issue 1, Pages 3-9. 1999.
  • Gail ter Haar. Therapeutic applications of ultrasound. Progress in Biophysics and Molecular Biology. Volume 93, Issues 1–3, Pages 111-129. 2007.