Bursitis trocantérea: causas y tratamientos

Antonio Reyes·
06 Enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por él médico Leonardo Biolatto al
01 Enero, 1970
Una de las principales causas del dolor de cadera es la bursitis trocantérea, en la que se produce una inflamación de la bursa articular. Te explicamos sus causas y tratamiento.
 

En una población cada día más envejecida, los problemas reumatológicos son muy frecuentes. Uno de estos inconvenientes es el dolor de cadera, que puede complicarse en personas mayores, por lo que debe ser tratado en la medida en que sea posible. Una de las principales causas de dolor de cadera es la bursitis del trocánter o bursitis trocantérea. De ella hablaremos en este artículo: explicamos sus causas y sus tratamientos.

¿Qué es una bursitis?

El término ‘bursitis’ hace referencia a la inflamación de la bursa. Esta bursa es una especie de membrana que recubre las articulaciones. En este caso, recubre el trocánter mayor del hueso fémur, estructura con la que se articula con el acetábulo del hueso coxal.

La articulación de la cadera es compleja, y por ello cuenta con tres o cuatro de estas membranas serosas que pueden inflamarse en determinadas situaciones.

Causas de bursitis trocantérea

Las membranas serosas que constituyen la bursa articular pueden inflamarse por un roce excesivo con el trocánter o el acetábulo coxal en los movimientos de flexión y extensión de cadera. Esto se puede producir por varias situaciones, entre las que destacaremos las siguientes:

  • Obesidad: el sobrepeso excesivo produce una mayor carga articular. En estos casos, la articulación está más comprimida y es más fácil que se lesione la bursa articular.
 
  • Enfermedades reumatológicas como la espondiloartrosis, la coxartrosis o las hernias discales lumbares. Estas van a provocar una sobrecompensación postural para reducir el dolor, lo que implicará un mayor roce y desgaste de las bursas.
  • Dismetría de miembros inferiores: si tenemos una pierna más larga que la otra, habrá un desequilibrio en la postura que afectará a la bursa.
Representación gráfica de una bursitis trocantérea.

  • Pies planos: la pérdida del puente de la planta del pie afecta a la rodilla y a la cadera. Una de las formas en las que puede afectar a la cadera es, precisamente, produciendo una bursitis.
  • Otros problemas como la debilidad en la musculatura pericoxal, la presencia de algún problema neurológico como las hemiparesias o enfermedades como la fibriomialgia podrían provocar una bursitis trocantérea.

¿Qué hacer si tenemos bursitis trocantérea?

Las personas que padecen esta afección suelen presentar un dolor sordo en la cadera, producido por la tensión de la bursa inflamada en ciertos movimientos como sentarse, subir escaleras, caminar o tenderse sobre la cama. Como se da en situaciones tan cotidianas, resulta bastante molesto, por lo que los pacientes acaban yendo al médico aquejando dolor de cadera.

 

Diagnóstico

Una vez que acuden al médico, este debe valorar la clínica para realizar un diagnóstico correcto. El diagnóstico es clínico en un gran porcentaje de ocasiones; esto significa que solo con los síntomas el médico debería ser capaz de diagnosticar de bursitis trocantérea y comenzar el tratamiento.

En otras ocasiones, en las que el diagnóstico resulte complejo o el paciente no responda al tratamiento médico, tendrá que recurrir a pruebas radiológicas. La radiografía puede mostrar calcificaciones en la membrana de la bursa, pero no siempre estarán presentes. Otras pruebas como el TAC, la ecografía o la resonancia magnética pueden ser prescritas, pero no suelen ser muy específicas.

Tratamiento de la bursitis trocantérea

El tratamiento de la bursitis va a ser médico, aunque en muy contadas ocasiones podría necesitar una intervención quirúrgica. La mayoría de los pacientes responden a un tratamiento con una o dos infiltraciones de corticoides y anestésicos.

La pubalgia puede irradir sus dolores a otras zonas del abdomen.

Se elabora una solución con un fármaco anestésico local y un glucocorticoide y se administra en la zona dolorosa. Tras la infiltración, el paciente tendrá que reposar durante dos días y seguir con una pauta de antinflamatorios —como el ibuprofeno— durante una o dos semanas.

 

Existen opciones quirúrgicas en el tratamiento de la bursitis que no mejora tras dos infiltraciones de corticoides y anestésicos. Sin embargo, la mayoría de ellas tienen poca evidencia y no se han usado mucho.

Una de las más utilizadas es la técnica de Ahern, en la que se realiza una incisión y se retira la región más afectada. En la mayoría de los casos, esto mejora la sintomatología, aunque no resuelva del todo el problema.

 
  1. Slawski DP, Howard RF. Surgical management of refractory trochanteric bursitis. Am J Sports Med. 1997;25(1):86–9.
  2. Lustenberger DP, Ng VY, Best TM, Ellis TJ. Efficacy of treatment of trochanteric bursitis: A systematic review. Vol. 21, Clinical Journal of Sport Medicine. 2011. p. 447–53.
  3. Bursitis trocantérea [Internet]. [cited 2020 Jan 4]. Available from: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1131-57682003000100006