¿Cuáles son las causas de la tendinitis aquilea?

16 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Tanto el entrenamiento intenso como la falta de acondicionamiento físico, entre otros factores, pueden conducir a una tendinitis aquilea. Conoce de qué se trata y por qué se genera.

A continuación, te proponemos repasar las causas de la tendinitis aquilea, una patología muy incómoda. Este problema causará molestias al paciente a cada paso que dé, y como es el caso con todas las tendinitis, curarse del todo puede llevar bastante tiempo.

Al entender un poco mejor esta lesión y descubrir las causas que motivan su aparición, será posible comprender también cómo curarla. En primer lugar, comentaremos brevemente en qué consiste.

¿Qué es la tendinitis aquilea?

La tendinitis aquilea se da cuando el tendón de Aquiles sufre una tendinitis. Es decir, el tejido que une los músculos gemelos y sóleo con el talón del pie está dañado y se inflama. 

Como la función de este tendón es permitir realizar una flexión plantar del pie —hacer que los dedos apunten hacia abajo—, cualquier paso que demos a lo largo de la vida va a requerir un correcto funcionamiento del tendón de Aquiles.

Si el tendón de Aquiles está dañado o inflamado, cuando le solicitemos la activación, no será capaz de ejercer la misma fuerza y nos causará dolor. ¿Qué puede provocar esta inflamación?

Causas de la tendinitis aquilea

Esta patología aparece cuando se sobrecarga el tendón. En otras palabras, cuando se le exige soportar una cantidad de tensión mayor de la que es capaz o tensiones menos fuertes pero prolongadas en el tiempo. Por lo tanto, las principales causas de la tendinitis aquilea son las siguientes:

  • Entrenamiento demasiado intenso. Cuando practicamos un deporte que nos obliga a realizar muchos saltos o esprints, por ejemplo, ponemos gran tensión sobre el tendón. Si además las sesiones de entrenamiento son muy intensas, se potencian las probabilidades de sufrir una tendinitis.
  • Falta de acondicionamiento físico. Es decir, si llevamos una vida más o menos sedentaria y de repente un día salimos a correr varios kilómetros o vamos a jugar al fútbol por un par de horas.
  • No calentar adecuadamente. Si no circula la suficiente sangre y los músculos y tendones no están preparados para el esfuerzo, aumenta notablemente la probabilidad de lesionarse.
  • Tener la musculatura rígida o contraída. No tener la musculatura flexible y sana también nos predispondrá a sufrir una tendinitis. Cuando el músculo está acortado, tirará con más fuerza del tendón constantemente. Si a esto le añadimos la práctica deportiva, la fuerza que tiene que soportar es aún mayor.
La que afecta al tendón de aquiles es una de las tendinitis más frecuentes.

Como vemos, las causas de la tendinitis aquilea están directamente relacionadas con mantener una buena condición física si queremos practicar deporte. Tener la musculatura en buen estado, debidamente entrenada y flexible es esencial para prevenir una tendinitis. Asimismo, es aconsejable realizar entrenamientos cruzados o alternar diferentes deportes para repartir la carga.

Factores de riesgo

Las causas anteriormente mencionadas verán incrementadas sus probabilidades lesivas si son acompañadas de los siguientes factores de riesgo:

  • Edad: a mayor edad, menor capacidad del tendón. Por lo tanto, a medida que vamos envejeciendo, debemos tener más cuidado al realizar deporte.
  • Sobrepeso. Cuanto más peso deba soportar el tendón, mayores serán las probabilidades de lesionarse.
  • Deformaciones estructurales. Alteraciones como el pie plano o una mala alineación de la rodilla pueden promover la aparición de tendinitis. Es importante que las fuerzas se distribuyan correctamente; en estos casos, tal distribución se puede ver alterada.
  • Equipamiento inadecuado. Si corres con un calzado inapropiado o siempre sobre superficies duras como el asfalto, también incrementas las probabilidades de sufrir una tendinitis, de acuerdo con una investigación realizada por profesionales de la Universidad de La Coruña.
  • Patologías de base. Por último, ciertas patologías como tener la presión arterial alta o aquellas que limitan la corriente sanguínea también pueden predisponer al paciente a una tendinitis. Es más, medicamentos como ciertos tipos de antibióticos también pueden afectar en este sentido. Se trata de una situación común en ancianos, según un estudio publicado por la revista Atención Primaria.

Tratamiento

Para aportar un breve apunte sobre el tratamiento, la recuperación de una tendinitis aquilea será similar a la de cualquier otra tendinitis. En primer lugar, es necesario dejar de hacer el deporte que haya causado el dolor temporalmente. Otras medidas importantes incluyen:

  • Aplicar frío sobre la lesión si el dolor apareció recientemente, o calor si ya lleva varios días.
  • Acudir al fisioterapeuta para aprender a estirar la zona correctamente, así como para realizar ejercicios excéntricos suaves y para trabajar la propiocepción.
  • Comprar un calzado u otro equipamiento deportivo apropiado para tu nivel.
El tratamiento de la tendinitis aquilea debe ser supervisado por un profesional.

Tendinitis aquilea: curarse y cuidarse

Es importante curar una tendinitis, pero incluso lo es más prevenir su reaparición. Aunque nos recuperemos, hemos de tener en cuenta que, si seguimos haciendo lo mismo que causó la lesión, volverá a surgir.

Por lo tanto, si la idea es seguir practicando el mismo deporte, habrá que prepararnos mejor físicamente. Para ello, podría ser necesario adaptar las sesiones de entrenamiento, intercalar otras actividades entre las sesiones y, de ser necesario, acudir al podólogo para que realice una valoración de la pisada.

  • T. Sotelo. Tendinitis Aquilea en el corredor: Eficacia de los tratamientos ortopodológicos. Trabajo fin de grado para la Universidad de La Coruña. 2013
  • R. Cortés, P. Cossío, E. Miñambres et al. Tendinitis aquílea en el anciano. Atención primaria. Volume 31, Issue 1, Page 51. 2005
  • E. Naba. Tendinitis de Aquiles en corredores. Trabajo fin de grado para la Universidad FASTA. 2012