Esguince de los aductores del muslo: causas, síntomas y tratamiento

27 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Un esguince de los aductores del muslo es un problema que suele presentarse entre los atletas de marcha y los saltadores de vallas. De todas maneras, hay otros deportes que también la cuentan entre sus lesiones más frecuentes. Te contamos todo sobre ella.

Hablar de un esguince de los aductores del muslo en realidad implica referirse a un conjunto de lesiones de estos músculos del miembro inferior que tienen la función de llevar hacia adentro la pierna. Precisamente por esta finalidad, es común que se lesionen en ciertas disciplinas. Te contamos cómo identificar y tratar esta dolencia.

En total, los aductores de esta zona son tres: mayor, mediano y pequeño. Junto a ellos, el músculo pectíneo contribuye al mismo desplazamiento.

El que más se lesiona en los atletas es el aductor mediano, que no solo se inflama, sino que también se estira de más y hasta puede padecer una rotura de sus fibras. Esa combinación de síntomas es la que se considera un esguince.

Causas del esguince de los aductores del muslo

En el deporte, el esguince de los aductores del muslo aparece comúnmente por una sobreutilización de la zona en un esfuerzo desmedido. Este sobreuso se divide en dos formas principales: agudo y crónico.

La sobreutilización aguda consiste en un estiramiento del músculo en un momento puntual. Puede ser por una extensión de la pierna al querer alcanzar una pelota en el fútbol, por ejemplo, o un salto en largo con una mala técnica de caída.

Por otro lado, la sobreutilización crónica es el movimiento repetitivo que incide sobre la musculatura afectando su desempeño y socavando la integridad de las fibras poco a poco. En los saltadores de vallas esto es lo más habitual, ya que por entrenamientos y competencias, el muslo se encuentra sometido a un estrés persistente.

Los traumas externos son otro motivo de esguince de los aductores del muslo. Tal es el caso de un golpe por parte de otro jugador, una caída sobre una superficie dura o el impacto de algún objeto de juego. De todas maneras, es la metodología menos frecuente de aparición.

Las vallas se colocan en las carreras de atletismo con obstáculos.

También hay que mencionar la existencia de factores de riesgo que favorecen la lesión de las fibras. Si la persona tiene mala circulación sanguínea, por ejemplo, por otras patologías, la baja irrigación de sangre a las fibras las hace más susceptibles de romperse. Es el caso de mujeres con síndromes varicosos en los miembros inferiores.

Síntomas de este trastorno

El signo inicial del esguince de los aductores del muslo es el dolor. Suele iniciarse de inmediato tras la lesión y se concentra en la zona interna de la pierna. Como indica un estudio publicado por Diagnostic and Interventional Imaging, es un dolor punzante y, al palpar la región, la molestia se incrementa.

Si se rompieron una cantidad importante de fibras, aparecerá un hematoma. Esta colección de sangre seguirá el proceso habitual de transformación de colores y de absorción, siempre que se lo deje librado a su libre evolución. El único peligro es que solidifique a futuro y genere adherencias entre músculos que deberían trabajar libres.

La impotencia funcional se explica por el síndrome en sí. Ante un esguince agudo, la actividad se debe detener de inmediato, ya que el dolor es incapacitante.

En progresiones más crónicas, es posible que el atleta siga desarrollando la actividad un tiempo, pero cada vez con más limitaciones. En general, lo que más se resiente es la contracción de los aductores, por lo que se limita la marcha.

Tratamientos del esguince de los aductores

El abordaje del esguince de los aductores del muslo se basa en la fisioterapia. Si bien se pueden prescribir medicamentos para calmar el dolor y ayudar a la desinflamación, serán las terapias de rehabilitación las que restituyan el potencial del músculo dañado.

Respecto a los fármacos, la opción habitual son los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno. Se consumen al inicio, si hay dolor excesivo, por no más de tres jornadas. De manera más natural, el frío local también contribuye al mismo propósito.

En cuanto a la fisioterapia, no debería iniciarse sin antes pasar por una etapa de reposo. El esguince debe descansar las fibras para que comiencen su reunión de cicatrización.

Se contraindica el deporte y las actividades que pudiesen forzar al miembro inferior. De igual manera, según una investigación que publicó The American Journal of Sports Medicine, la cirugía no es recomendable, ya que el proceso se ralentiza y se añaden riesgos extras.

El esguince del aductor se trata principalmente con fisioterapia.

Luego del período de reposo comentado, es posible avanzar con las técnicas que el médico y el fisioterapeuta consideren adecuadas para el caso, como las siguientes:

  • Estiramientos: son ejercicios de kinesiología bajo el rango de dolor, es decir, no pueden generar molestias en los ángulos en los que se estire el miembro inferior.
  • Fortalecimiento: recuperar la fuerza del muslo es clave en personas que realizan algún deporte. Para ello, cuando se ha certificado que el músculo cicatrizó, se elaboran rutinas de ganancia de masa y de potencia, en primera instancia para soportar el peso corporal y luego para actividades de fondo.

Prevención de la lesión

Como sucede con muchas de las lesiones musculares en el deporte, es de vital importancia regular el entrenamiento, no exigir las fibras más allá de lo que pueden otorgar y cuidar el precalentamiento. Asimismo, una dieta balanceada y la corrección de posibles problemas médicos circulatorios se imponen para reducir aún más el riesgo.

Si aparece un esguince de los aductores del muslo, entonces es preciso el reposo absoluto al inicio y la consulta médica. Luego, respetar las indicaciones de fisioterapia asegurará una recuperación adecuada para retomar la actividad.

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