Fracturas de la cara en el deporte

08 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
Las fracturas de la cara que suceden en la práctica de un deporte son muy frecuentes. El problema que revisten es que deben ser atendidas con prontitud y resueltas de la mejor manera para evitar secuelas graves.
 

El deporte, sobre si es uno de contacto, genera fracturas de la cara y otras partes del cuerpo. La cuestión es que en el rostro y en el cráneo la gravedad puede ser mayor, ya que allí se alojan órganos muy sensibles.

Los ejercicios de lucha y de contacto cuentan con la mayor proporción de lesiones en este aspecto. Quienes los practican saben que es así y toman los recaudos correspondientes, pero a veces los golpes resultan inevitables en ciertos contextos. Es entonces cuando su abordaje oportuno se vuelve vital.

Prevalencia de las fracturas de la cara en los deportes

El traumatismo de la cara y del cráneo se asocia a los accidentes vehiculares; es allí donde se dan la mayor cantidad de fracturas maxilofaciales. No obstante, el deporte no es una causa menor, ya que algunos estudios epidemiológicos han registrado hasta un 18 % de incidencia.

Entre los deportes señalados como los principales causantes de fracturas de cara se encuentran el rugby, el fútbol y el karate. En segunda instancia continúa el hockey sobre hielo y el boxeo. Por supuesto, para cada zona geográfica y cada país esto varía según la disciplina más popular del lugar.

Son los varones jóvenes los que más sufren las fracturas maxilofaciales deportivas, y se supone que es por el tipo de actividad que prefieren. En la juventud se tiende a optar por ejercicios de mayor impacto y con fuerzas superiores.

 

La fractura del rostro más frecuente entre los deportistas

Distintas investigaciones, como una publicada por OMC – Otorrinolaringología en 2019, que relevaron la epidemiología de las fracturas de la cara en los deportes concluyeron que los huesos de la nariz son los más perjudicados. En segundo lugar están las fracturas dentales y de mandíbula.

Boxeador sufre un golpe en la cara.

La nariz tiene tres estructuras óseas y el resto de sus tejidos son blandos, cartilaginosos. Posee dos huesos propios en la zona superior, pequeños y frágiles, y una sección del tabique interno que se compone de la combinación de varios huesos.

La llamada fractura de nariz es la que sucede en los huesos propios, en el dorso del órgano, entre los dos ojos y un poco más abajo. En estos casos, de inmediato aparece inflamación y un hematoma que denota la rotura de los pequeños vasos.

La hinchazón puede ser considerable, con dificultad para ingresar el aire cuando se traduce en una obstrucción de los conductos nasales. También aparece deformación y, si el trauma fue grave, hasta el tabique puede desviarse por el mismo impacto.

 

Cuando el tabique se desvía a causa de una fractura nasal, se corre el riesgo de que también el cartílago se rompa. Esto deriva en una necesidad de cirugía que es difícil de evitar, ya que las molestias respiratorias se hacen insoportables con el paso del tiempo.

Fractura de la mandíbula

El segundo evento traumatológico de fractura de cara más prevalente es la de mandíbula. Este hueso es el maxilar inferior, que no solo forma la cavidad bucal, sino que también otorga consistencia al rostro y contiene los elementos dentarios.

La mandíbula es un hueso fuerte y con buena solidez, en general, pero presenta regiones más débiles de manera natural. Una de estas zonas es el cóndilo, donde articula con el resto del cráneo para permitir la masticación. Allí son más habituales las roturas al sufrir un traumatismo.

También puede suceder que el deportista posea una enfermedad dental o bucal que favorezca la debilidad del hueso maxilar. Quistes retenidos, raíces dentales largas y abscesos crónicos que acumulan pus dentro de la cavidad ósea establecen puntos propensos a la rotura.

El dolor en estas fracturas es notorio y casi inmediato. Asimismo, puede suceder una deformación de la cara que impida la funcionalidad, por lo que el paciente no puede comer ni beber con normalidad. El habla no siempre se altera, pero si le cuesta articular palabras, entonces estamos ante una lesión más grave.

 
Jugador de rugby realizando un tackle.

Tratamiento de las fracturas de la cara en el deporte

El abordaje terapéutico de las fracturas del rostro y del cráneo que aparecen en los deportistas es variado; depende de la gravedad y de la localización.

Las fracturas nasales pueden oscilar entre cuadros leves que se solucionan con una férula externa y reposo, hasta desviaciones del tabique que solo pueden volver a la normalidad con cirugía. Esto lo determina un traumatólogo con base en los métodos complementarios, como radiografías y tomografías, que revelen el alcance de la lesión.

En el caso de la fractura mandibular, la terapéutica es más compleja. Las cirugías de reparación implican intervenciones puntuales con reparación interna y tutores de metal externos. El paciente debe modificar sus hábitos de alimentación mientras se recupera e ingerir todo triturado, ya que no puede masticar.

La fisioterapia es relativa. En el caso del maxilar inferior, si el tiempo de reposo fue prolongado, hay posibilidad de que el músculo masetero, al costado de cada mejilla, se atrofie. En esos casos, la rehabilitación apunta a la recuperación de la fuerza muscular. Para la zona nasal, en tanto, no suele requerirse kinesiología.

 

Atención inmediata para la pronta recuperación

Las fracturas de la cara en el deporte no admiten tiempos de demora. Es clave la atención rápida y el seguimiento de pautas diagnósticas que determinen la gravedad. Los traumatólogos pueden establecer el plan de tratamiento con base en la evaluación que realizan.

Los cuidados durante la práctica deportiva también resultan primordiales, a modo de prevención. Los elementos de protección durante los entrenamientos y la aplicación de las reglas del juego limpio protegen a los atletas.

 
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