Fracturas por estrés de la tibia: síntomas y tratamientos

27 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Si practicamos deportes de alto impacto, debemos tener cuidado, ya que pueden dar lugar a fracturas por estrés o sobrecarga.
 

Las fracturas por estrés o sobrecarga son pequeñas grietas que aparecen en los huesos, especialmente aquellos que sostienen peso. En este artículo, vamos a hablar sobre las facturas de este tipo que se dan en la tibia, el hueso medial de nuestras extremidades inferiores.

Causas y síntomas de las fracturas por estrés

Las fracturas por estrés suelen aparecer debido a una carga deportiva excesiva. Es decir, por un uso prolongado y repetitivo, el hueso va sufriendo impactos hasta que, como en una pared, empiezan a aparecer pequeñas grietas. Por lo tanto, será una patología más frecuente en deportes de alto impacto como el baloncesto o el atletismo.

También pueden aparecer por un aumento súbito de la carga deportiva. Si no estamos acostumbrados a un determinado ejercicio y de repente queremos hacerlo muchas veces y con un peso considerable, las estructuras no estarán listas para soportar este peso, y una de las consecuencias puede ser la fractura por estrés.

En segundo lugar, las fracturas por estrés también pueden aparecer debido a la falta de nutrientes. Si el hueso no tiene acceso a todos los recursos que necesita, puede debilitarse y ser más propenso a sufrir este tipo de patologías. Enfermedades como la osteoporosis y la falta de calcio también nos predispondrán a ello.

En tercer lugar, debemos cuidar nuestras bases de sustentación: los pies. Saber si tenemos un pie plano o arcos muy altos y buscarles una solución reducirá el riesgo de sufrir esta lesión. También será de vital importancia utilizar un calzado adecuado cuando practiquemos deporte.

 

Finalmente, cabe destacar que, si hemos sufrido fracturas por sobrecarga antes, será más probable que las volvamos a sufrir en el futuro.

Las fracturas por estrés en la tibia se producen por diversas razones.

Síntomas

En fases iniciales de una fractura por estrés, tan solo notaremos unas leves molestias en la zona de la espinilla que desaparecerán en reposo. A continuación, ese dolor localizado irá a más, y podremos empezar a notar que tenemos la zona inflamada: hinchada, roja y caliente. También podremos empezar a notar dolor por las noches, y la zona afectada será muy sensible al tacto o a golpes.

Que no hayan más síntomas da lugar a uno de los problemas de esta lesión en concreto, y es que obtener un diagnóstico correcto puede ser complicado. Se deberán descartar otras patologías como tendinopatías, periostitis y síndrome compartimental, entre otras dolencias. Es importante acudir al médico para que nos realice las pruebas necesarias y dar con un diagnóstico acertado.

Tratamiento

El tratamiento de las fracturas por estrés suele centrarse en el reposo del miembro afectado. Podemos necesitar muletas u otras ayudas físicas para quitarle la carga a la pierna, pero sea como sea, es importantísimo dejar que el hueso se recupere.

 

En la mayoría de casos, tras seis semanas, el hueso habrá recuperado la continuidad y podremos empezar a caminar normalmente de nuevo.

Entrenamiento luego de fracturas por estrés.

Durante este tiempo, es importante realizar actividad física como la natación o montar en bicicleta, deportes que no generan grandes presiones sobre el hueso afectado, para mantener la forma física y el reciclaje normal de tejido óseo.

Asimismo, podemos tomar medicación antinflamatoria para ayudar a rebajar los síntomas si lo estimamos necesario. Otra alternativa es aplicar hielo o compresas frías sobre la zona afectada, lo cual también ayudará a controlar la inflamación.

A continuación, empezará el proceso de recuperación. En esta etapa poslesión, debemos centrarnos en el entrenamiento de fuerza, ya que los músculos serán los encargados de restarle carga a los huesos. Con unos músculos fuertes y en buenas condiciones, se reducirá sensiblemente la posibilidad de una recaída.

En última instancia, también será importante ir añadiendo carga poco a poco, es decir, no volver a practicar deporte como si no hubiera ocurrido nada. Debemos empezar haciendo lo mínimo e ir subiendo tiempo y cargas paulatinamente para que nuestro cuerpo se acostumbre.

 
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