Hipercifosis torácica: cuida tu postura

12 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el fisioterapeuta Joseph Wickman
Debemos cuidar nuestro comportamiento en el día a día para no desarrollar problemas estructurales de columna. ¿Qué claves hemos de tener en cuenta?

En las tareas cotidianas, podemos perjudicar al cuerpo de muchas maneras distintas casi sin darnos cuenta. Una de las más comunes consiste en adoptar posturas incorrectas, cuya posible consecuencia es la hipercifosis torácica. Veamos en qué consiste y cómo podemos tratarla, o por lo menos prevenir su avance.

La cifosis torácica o dorsal es la curvatura normal de la concavidad anterior de la columna dorsal. Por lo tanto, la hipercifosis torácica consiste en un aumento patológico de esta curvatura. De manera coloquial, estamos hablando de la joroba o ‘chepa’.

La principal causa de este aumento patológico la encontramos en las posturas diarias. El cuerpo se va adaptando al estilo de vida… aunque pueda acabar siendo perjudicial para sus propias estructuras. Y hoy en día, con el auge de los teléfonos móviles y la tecnología en general, tenemos numerosas posibilidades de desarrollar esta patología involuntariamente.

Este tema es muy importante, porque tener hipercifosis no es ni mucho menos solo un problema estético. Las ‘jorobas’ van a conllevar problemas de equilibrio, de distribución de fuerzas y de absorción de impactos, entre otras cosas.

Otras causas de la hipercifosis torácica

Cabe destacar que podemos tener una hipercifosis debido a problemas estructurales. Patologías como malformaciones u otros problemas óseos pueden conllevar un empeoramiento progresivo de las curvaturas de la columna.

Los consejos que damos en este artículo no van a curar estas patologías, pero aun así son importantes para retrasar su avance e intentar tener la columna lo más sana el máximo tiempo posible.

Mejorar la postura para evitar la hipercifosis torácica

Lo primero que debemos hacer es pensar cuánto tiempo al día pasamos sentados o tumbados. El coche, la oficina, el sofá, el metro o autobús, el cine, comiendo, durmiendo… es probable que sea la mayor parte de la jornada. Por lo tanto, en primer lugar, debemos aprender a sentarnos correctamente:

  • Nos sentamos sobre dos huesos que hay a la altura de los glúteos, las tuberosidades isquiáticas. Pues bien, para tener una postura adecuada al estar sentados, debemos sentarnos por delante de estos huesos. Si nos fijamos, es más común sentarnos por detrás, lo cual es una postura incorrecta. Al sentarnos por delante, notaremos cómo se alinea el resto de la columna automáticamente.
Prevención y cuidados para el dolor de espalda.

  • Hombros atrás y abajo. Este es un clásico que repiten las madres y que, naturalmente, tienen razón. Para una postura ideal, debemos llevar los hombros ligeramente atrás y hacia abajo. Incluso si trabajamos tecleando un ordenador, podemos tener los hombros bien colocados. Este punto también lleva incluido el ‘sacar pecho’.
  • También debemos vigilar la posición del cuello. Por una parte, es perjudicial tener el cuello en la misma posición durante largos períodos. Ante esto, será recomendable hacer movimientos de rotación e inclinación lateral con frecuencia. En segundo lugar, con frecuencia adoptamos una postura de anteversión y extensión de cuello. Tenemos que intentar acordarnos de llevar el cuello hacia atrás y que haya aproximadamente la distancia de un puño entre la barbilla y el tórax.

Por otro lado, será preferible dormir de lado y, a poder ser, con una almohada debajo de la rodilla que queda por encima. Asimismo, como regla general, llevar una respiración mixta —combinando la respiración torácica y abdominal en vez de utilizar solo una— es la mejor.

La importancia del ejercicio

Aunque la postura sea totalmente correcta en el día a día, también tenemos que trabajar la musculatura. No es necesario ir muchas horas al gimnasio, simplemente con caminar todos los días ya le hacemos un gran favor al cuerpo.

Es más, cualquier acto que nos obligue a estar de pie activará la musculatura que envuelve a la columna vertebral. Esto es fundamental porque, al fin y al cabo, los músculos son las estructuras del cuerpo que podemos controlar voluntariamente, y son los que mantienen al resto de tejidos en su sitio.

Entre los ejercicios que podemos realizar en el circuito deportivo de un parque, se encuentran las inclined pull ups.

Por otro lado, si tenemos tiempo y queremos ir al gimnasio, podremos realizar ejercicios específicos para trabajar la musculatura de la espalda. Así, deportes como la natación o ciertas máquinas de musculación también nos pueden ayudar a combatir la hipercifosis torácica.

En general, cuanto más deporte y más variado hagamos, siempre que no nos excedamos y calentemos como es debido, mejor. ¡La salud es el resultado de los pequeños cuidados que tomamos todos los días!

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  • Brito, L., Espinoza, O., Díaz, Jorge., Lizana, A. Evaluación Postural y Prevalencia de Hipercifosis e Hiperlordosis en Estudiantes de Enseñanza Básica. Int. J. Morphol, 2018, 36( 1 ): 290-296.
  • Vaquero, R., Esparza, F., Gómez, R., Martínez, E, et al. Morfología de las curvaturas torácica y lumbar en bipedestación, sedestación y máxima flexión del tronco con rodillas extendidas en bailarinas. Arch Med Deporte 2015;32(2):87-93