El mal de altura en el trekking de alta montaña

05 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
El mal de altura cuando se realiza trekking de alta montaña es una condición temida por estos deportistas. Afortunadamente, existen mecanismos y recaudos que se pueden tomar para prevenirlo.

Lo que se conoce como mal de altura es también nombrado bajo la expresión de mal agudo de montaña (MAM por sus siglas). Básicamente, se trata de los síntomas que desarrolla el cuerpo humano ante la faltante de oxígeno que aparece al ascender a determinada cantidad de metros sobre el nivel del mar.

Los síntomas más frecuentes de esta afección son:

  • Cefalea
  • Náuseas y vómitos
  • Vértigo
  • Falta de aire
  • Fatiga extrema
  • Disminución del volumen de orina

En términos físicos, lo que sucede es que, al ascender, cambian las condiciones de la atmósfera. A mayor altura, son menores la presión atmosférica y la concentración del oxígeno disponible. Esto repercute directamente en nuestra dinámica respiratoria.

Por la experiencia registrada en el trekking de alta montaña, sabemos que los síntomas no suelen aparecer a menos de 2.000 metros de altura y que son casi una constante a más de 2.800 metros sobre el nivel del mar. Pero no solo la altura neta tiene que ver, sino que es importante considerar la velocidad del ascenso.

Los deportistas de trekking de alta montaña atraviesan el mal de altura con síntomas leves en un 60 %. Esto denota que es bastante frecuente y que resulta preferible aprender a manejarlo más que temerlo.

Las formas graves del mal de altura

Superados los 3.500 metros de ascenso, el mal de altura en el trekking de alta montaña puede volverse peligroso con riesgo de vida. No es la situación más frecuente, pero conviene saber que hay dos formas de presentación que son las más graves.

Chica realizando trekking, uno de los deportes de montaña más reconocidos.

Uno de los cuadros potencialmente mortales es el edema pulmonar de gran altura (HAPE, por sus siglas en inglés). La mortalidad del HAPE es notoria y evoluciona rápidamente una vez que se instaló. Los síntomas son la tos y la expectoración de flema rosada por la mezcla con sangre.

Otros síntomas del HAPE son:

  • Fiebre
  • Cianosis: coloración azulada, sobre todo en labios y uñas.

El segundo cuadro grave del mal de altura es el edema cerebral de gran altura (HACE, por sus siglas en inglés). En este caso, la evolución es más tórpida. Puede haber antes un mal de altura leve que cambia hasta intensificarse, o pasar cuatro días e instalarse los síntomas.

En el HACE, se acumula líquido en el cerebro y los síntomas provienen de la compresión del edema cerebral. El afectado siente dificultades para coordinar la marcha y para realizar movimientos finos con los dedos. La cefalea es intensa y las alucinaciones pueden ser frecuentes.

Factores que influyen en el mal de altura

Hay seis factores que confluyen para ocasionar el mal de altura. De la combinación de ellos dependerá, en mayor o menor medida, la intensidad de los síntomas y la gravedad. Estos factores son:

  • Altura: como bien adelantamos, por encima de 2.800 metros de altitud, el riesgo es mayor.
  • Tiempo de permanencia: mientras más tiempo esté la persona en la altitud extrema, los síntomas pueden ser peores.
  • Velocidad de ascenso: la falta de oxígeno es más evidente cuanto más rápido se sube.
  • Esfuerzo: la dificultad del ascenso y la energía empleada son determinantes.
  • Ingesta: lo que se come durante el ascenso y la buena hidratación influyen decididamente.
  • Características personales: cada individuo tiene susceptibilidades propias y modos de funcionamiento de su fisiología que responderán más o menos al mal de altura.

Prevención

Hay una serie de medidas que se pueden tomar al realizar trekking de alta montaña para prevenir el mal de altura. En ciertos casos, estas medidas no lo evitarán por completo, pero disminuirán la gravedad de los síntomas.

Te contamos aquí las más relevantes:

  • Ascenso gradual: todos los que realizan trekking desde hace tiempo saben que el ascenso de alta montaña no puede ser intempestivo. Para grandes distancias con altitudes extremas, se recomienda la medida general de ascender hasta 500 metros por día. De esta forma, se da tiempo al cuerpo para adaptarse a las nuevas condiciones.
  • Aclimatarse: hay dos formas de aclimatarse en el trekking de alta montaña. Una es activa, y consiste en caminar más despacio que lo que pareciese que responde nuestro estado físico. Al pausar el ascenso, le otorgamos ventaja a nuestra fisiología para adaptarse. La otra forma es aclimatarse pasando noches enteras de descanso a altitudes elevadas.
  • Hidratación: nada peor que la deshidratación para el mal de alturas. Aunque no se sienta sed, es preciso tomar agua y superar el nivel diario de dos litros en la medida de lo posible.
Para realizar una ruta de senderismo, es muy importante tomar todos los recaudos posibles.
Para hacer una buena ruta de senderismo, hemos de prever tanto el recorrido como la ropa adecuada.

Finalmente, también es apropiado reducir el consumo de sal. Si es posible, no deberían ingerirse alimentos con sal los días previos al ascenso ni durante el ascenso. La sal puede retener líquidos y deshidratarnos, por lo que es contraproducente. Además, afecta la tensión arterial y puede empeorar síntomas como la cefalea.

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