¿Qué es el síndrome compartimental por ejercicio?

02 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por él médico Leonardo Biolatto
El síndrome compartimental por ejercicio es un cuadro clínico que afecta a los músculos y a los nervios de una determinada región corporal. No está claro el mecanismo completo por el cual se origina, pero se sospecha de la inflamación que genera la práctica deportiva.
 

El síntoma principal del síndrome compartimental por ejercicio es el dolor. Este se suele presentar en los miembros y se acompaña de impotencia funcional, es decir que la región afectada no puede cumplir con las tareas y funciones que le son propias.

Los dos sistemas involucrados en el dolor son el muscular y el nervioso, de manera localizada. El músculo se inflama y duele, mientras que los nervios emiten señales equívocas de dolor y de falta de fuerzas.

El nombre de síndrome compartimental por ejercicio proviene de la fisiopatología que lo explica. En definitiva, los síntomas proceden de una inflamación que aumenta la presión en un determinado compartimento del cuerpo. Por ese compartimento pasan estructuras que, al ser presionadas, sufren.

El ejercicio es capaz de inflamar los músculos, los cuales agrandan su tamaño. Si ese agrandamiento supera ciertos límites, empieza a presionar la capa que recubre las fibras musculares, llamada fascia. Las fascias no tienen capacidad de expandirse, y de ahí el dolor.

No está completamente claro cómo se pasa de la inflamación muscular por ejercicio al síndrome compartimental. No se sabe si son errores al ejercitarse, falta de una elongación adecuada o la existencia de factores anatómicos predisponentes; posiblemente sean muchas las características involucradas.

 

Factores de riesgo

Se podría decir que son tres los factores de riesgo para padecer un síndrome compartimental por ejercicio:

  • Tipo de deporte: se ha notado que es más frecuente entre los deportistas que repiten un movimiento de alto impacto constantemente. En esta categoría, son ejemplo los corredores.
  • Edad: aunque podría sospecharse lo contrario, sucede más entre personas jóvenes. Los casos clínicos han aparecido a diversas edades, pero los menores de 30 años están más expuestos.
  • Intensidad del ejercicio: a mayor repetición de las rutinas, hay más posibilidad de inflamación muscular.
Las lesiones en los isquiotibiales son comunes en el fútbol.

Esto no significa que todos los deportistas jóvenes con actividades de alto impacto y entrenamiento intensivo lo sufrirán. Los factores de riesgo son situaciones predisponentes que aumentan la posibilidad de padecer el trastorno, pero de ninguna manera son determinantes.

Síntomas del síndrome compartimental por ejercicio

El síntoma por excelencia del síndrome compartimental por ejercicio es el dolor. Generalmente duele un miembro, que es donde se desarrolla la presión sobre el compartimento. La pierna es el sector que más casos representa.

 

El dolor aparece al realizar el ejercicio, en algún momento luego de iniciado. Si se continúa ejercitando, el dolor incrementa hasta generar la impotencia funcional. Si se detiene la práctica y hay reposo, en pocos minutos el dolor cede. Hay casos en los que el dolor no para, aún en reposo, y son los más complicados.

Junto al dolor, puede haber sensación de hormigueo en la misma zona o en una porción más distal, así como calambres musculares. Puede suceder que la pierna tenga el dolor y el pie los cosquilleos, por ejemplo.

La impotencia funcional proviene del dolor. El deportista afectado manifiesta falta de fuerzas e imposibilidad de realizar determinadas maniobras y movimientos. Siguiendo con el ejemplo de la pierna, puede suceder que sea imposible levantar el pie.

La inflamación es difícil de percibir. Quizás haya un aumento del tamaño muscular que deforma la extremidad, o una sensación de opresión que tironea la piel. Sin embargo, gran parte de este síntoma es subjetivo.

Tratamiento del síndrome compartimental

Ya sea que el síndrome compartimental sea causado por el ejercicio o por otro motivo, los planes terapéuticos apuntan a lo mismo. El profesional médico indicará una serie de medidas que, de cumplirse, asegurarán la recuperación rápida.

La primera opción es siempre conservadora. Y es la alternativa que generalmente se emplea, sin mayores complicaciones ni fracasos. Consiste en el reposo y la detención del ejercicio por un tiempo.

 
Saber si aplicar frío o calor sobre una lesión es importante para paliar los síntomas.

Junto al reposo, se pueden prescribir cremas con antinflamatorios, el uso de frío en la zona y la elevación del miembro para mejorar la circulación. Si el dolor fuese muy intenso, se agregan sesiones de fisioterapia y fármacos antinflamatorios por vía oral, como el ibuprofeno.

Cuando el tratamiento conservador fracasa, se pasa a la opción quirúrgica. Es la última alternativa y se reserva para casos clínicos puntuales en los que el dolor es sumamente intenso y, tras realizar métodos complementarios, se detecta el peligro de daño permanente en el músculo o en el nervio.

La cirugía que se realiza es la fasciotomía. Se logra la descompresión de la zona de dolor haciendo una incisión en la fascia del músculo inflamado para liberar presión. No es una cirugía complicada, pero debe realizarse por especialistas en traumatología.

Así que, aunque puedas iniciar un tratamiento empírico de tu síndrome compartimental por ejercicio, se impone la consulta médica. Un profesional sabrá prescribirte los antinflamatorios adecuados, además de controlar la evolución para determinar la necesidad o no de otro nivel terapéutico.

 
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