¿En qué consiste el síndrome de la cabaña?

13 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon
En los últimos meses ha ganado fuerza el término "síndrome de la cabaña" para referirse al malestar e incomodidad que experimentan algunas personas cuando tienen que volver a salir de casa. Te contamos en qué consiste y cómo superar esta condición.
 

En los últimos meses se ha hablado del síndrome de la cabaña como una nueva patología emocional derivada del aislamiento social. Se da en aquellas personas que tienen miedo a salir de casa y prefieren permanecer confinadas aunque no exista un peligro real fuera.

Aunque esta condición pueda generar mucho malestar en la persona, lo cierto es que no está reconocida como enfermedad. De hecho, este síndrome es más bien una reacción de estrés ante una situación de incertidumbre que una patología psicológica.

Aún así, hay que actuar para eliminar el malestar, ya que puede impedir a la persona realizar su vida con normalidad. Por ejemplo, llevarla a dejar de hacer vida social, abandonar la práctica deportiva y, en los casos más extremos, faltar al trabajo.

Especialmente abandonar la práctica de deporte puede traer más consecuencias negativas. En este caso, la persona podría descuidar su forma física, perder rutinas, y en consecuencia su salud física empeorar.

Por todo ello, es importante saber detectar los síntomas del síndrome de la cabaña y conocer cómo actuar en estos casos para que la persona pueda retomar su vida con normalidad.

Cuáles son lo síntomas del síndrome de la cabaña

Los síntomas de esta condición son parecidos a los de un cuadro de estrés o una fobia específica. Cada persona experimenta los síntomas de manera diferente, por lo que no es necesario que estén todos presentes para hablar del síndrome de la cabaña. Los más comunes incluyen:

 
  • Irritabilidad y mal humor.
  • Estado de ánimo bajo y sentimientos de tristeza.
  • Dificultad para dormir.
  • Pensamientos negativos cuando se tiene que abandonar el hogar.
  • Miedo irracional y excesivo a estar fuera de casa.
  • Evitar actividades que antes resultaban placenteras, como entrenar al aire libre.
  • Sensaciones de falta de aire, taquicardia o tensión muscular.

Cómo superar el síndrome de la cabaña

Una vez que se conocen los síntomas, el siguiente paso es actuar directamente sobre el malestar. Es importante remarcar que las intervenciones deben estar supervisadas por un profesional, ya que las reacciones de estrés mal gestionadas pueden derivar en problemas de ansiedad.

Mujer que padece de ansiedad y el síndrome de la cabaña.

1. Exposiciones controladas al exterior

La manera más eficaz de superar los miedos es enfrentarse a ellos y exponerse a la situación temida poco a poco. Por el contrario, la evitación y las conductas de huida solo ayudan a consolidar el malestar.

Las exposiciones al exterior deben realizarse progresivamente y adaptándose al nivel de malestar de la persona. Se puede empezar por salir al balcón o al portal, e ir aumentando hasta que pueda salir a la calle con normalidad.

 

Esta técnica de ir controlando la exposición se conoce como desensibilización sistemática y suele ser la técnica de elección para tratar las fobias específicas.

2. Mantener el contacto con las personas del entorno

Contar con el apoyo de otras personas es de gran ayuda para superar el malestar. Los amigos y la familia proporcionan soporte emocional y recursos materiales muy beneficiosos para la salud física y mental.

Es normal que, cuando se sufre el síndrome de la cabaña, la persona no se sienta motivada para cuidar las relaciones con los demás. Sin embargo, es en esos momentos cuando se debería hacer un mayor esfuerzo por estar en contacto con los demás.

Para mantener el contacto, no es necesario organizar una reunión; basta con dedicar unos minutos al día para escribir y fortalecer el vínculo con aquellas personas que son importantes.

3. Evitar la inactividad en casa

Los síntomas de ansiedad se pueden dar también dentro de casa. Los pensamientos negativos respecto a la situación exterior suelen ser la principal fuente de malestar e incomodidad.

Una opción ideal para evitar esto es realizar ejercicio físico en casa. La actividad física ayuda a mantener la mente distraída, pero también influye positivamente en el estado de ánimo.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Medicina Clínica, la práctica regular de ejercicio físico reduce los niveles de ansiedad y mejora la calidad de sueño. Se trata, por lo tanto, de un buen recurso para aliviar los síntomas de esta condición.

 
Grupo de personas en clase de baile y ejercicio.

4. Expresar el malestar emocional

En ocasiones, no es fácil expresar las sensaciones y sentimientos. Sin embargo, guardárselas para uno mismo no hace otra cosa que alimentar el malestar del síndrome de la cabaña.

La expresión emocional es liberadora y terapéutica per se. Después de expresar lo que se lleva dentro, uno puede sentirse libre de ataduras y con la mente despejada. Además, si se comparte el dolor con otros, la persona se dará cuenta de que no está sola y que su reacción no es algo infrecuente.

Todos los miedos se pueden desaprender

Las fobias son reacciones de ansiedad aprendidas ante estímulos o situaciones que se perciben como un peligro para uno mismo. La parte positiva de esto es que, al igual que son reacciones aprendidas, es posible desaprenderlas y librarse de ellas.

En muchos de los casos es necesario contar con apoyo profesional para superar el síndrome de la cabaña, y no hay nada de malo en ello. Cuidar la salud mental es cuidar de uno mismo y preocuparse por el bienestar propio.

Finalmente, es preciso considerar que la salud física y mental están muy relacionadas. Cualquier esfuerzo que se haga por cuidar del cuerpo —mediante el ejercicio o los cambios en la dieta, por ejemplo— repercutirá positivamente en el estado de ánimo.

 
  • Bayego, E. S., Vila, G. S., y Martínez, I. S. (2012). Prescripción de ejercicio físico: indicaciones, posología y efectos adversos. Medicina clínica, 138(1), 18-24.
  • Monserrat, O. N. (2010). Desensibilización Sistemática y su aplicación para reducir la Ansiedad.