¿Hasta qué punto es positiva la autocrítica?

21 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga deportiva Gloria Redondo Rincon
Cuando el resultado tras una competición no es el esperado, los deportistas suelen apelar a la autocrítica como un primer paso para solucionar la situación. Sin embargo, este ejercicio no siempre resulta del todo beneficioso...
 

A todo deportista se le exige en algún momento de su carrera un ejercicio de autocrítica. Cuando se pierde un partido que parecía fácil o cuando existen dudas respecto al rendimiento, los entrenadores y jugadores apelan siempre a la autocrítica como primer paso para el cambio.

Concretamente, se trata de un ejercicio de reflexión sobre el comportamiento que se tuvo en una determinada situación. Se puede realizar de manera individual o con el equipo, con el objetivo de tratar de comprender qué fallo y cómo se puede mejorar en el futuro.

La capacidad de autocrítica es una de las más valoradas entre los deportistas. El hecho de que un deportista se mantenga orgulloso después de una derrota dolorosa da una impresión negativa de él, y puede ocasionarle problemas con su entorno o con la prensa.

A simple vista, la autocrítica puede ser una cualidad positiva, pero lo cierto es que, en exceso, es un lastre importante para el deportista. A continuación, valoramos cómo influye esta cualidad y cómo puedes utilizarla en tu beneficio.

¿Es positiva la capacidad de autocrítica?

En líneas generales, no es negativo examinar los comportamientos a posteriori para mejorar. Sin embargo, existe un momento y manera correcta de realizar una autocrítica. Si se lleva a cabo en el momento equivocado y sin tener en cuenta algunos aspectos, este ejercicio hace más daño que beneficio.

 

Por ejemplo, no es adecuado que un entrenador la realice en la charla pospartido, justo después de perder un partido importante. Intentar buscar explicaciones sobre lo ocurrido cuando las emociones son intensas puede ser perjudicial, ya que las emociones negativas impiden pensar con claridad y racionalizar lo ocurrido.

Por otro lado, la autocrítica también se vuelve problemática cuando el deportista recurre a ella en exceso, especialmente para culparse de situaciones que escapan de su control. Por ejemplo, tras sufrir un accidente que acaba en lesión, no aporta nada autoculparse porque es una situación impredecible que le puede ocurrir a cualquiera.

Hay publicaciones académicas que destacan que la autocrítica es una poderosa herramienta, capaz de aportar cosas positivas, como iniciar un proceso de cambio, pero también puede ser una fuente de malestar y emociones negativas.

La mentalidad del deportista debe permitirle afrontar el cansancio y la frustración.

Cómo realizar autocrítica de forma positiva

Como se dijo en el apartado anterior, existe un momento y unas condiciones adecuadas para que el ejercicio de autocrítica sea beneficioso para el deportista o el equipo, si se realiza grupalmente. Veamos en detalle algunos de ellos:

 

1. Critica comportamientos, no personas

Uno de los principios fundamentales que se debería tener presente es que se cuestionan los comportamientos, no a las personas. Hay que saber separar lo que es la persona y sus comportamientos, y centrarse en analizar los últimos. Al fin y al cabo, lo que se busca es cambiar las acciones.

Otra razón para no realizar ataques personales es que hay que tener en cuenta que el error es una parte inseparable de los humanos. Todos cometemos errores en algún momento de nuestras vidas, y señalar a la persona no es una manera eficaz de resolverlos.

2. Es tan importante lo que dices como la forma en que lo dices

Realizar un ejercicio de autocrítica requiere unas buenas habilidades de comunicación, especialmente cuando se realiza de forma grupal. A nadie le agrada que le digan que ha fallado o que su actuación no ha sido la esperada. Por eso, es muy importante no solo las palabras que se emplean, sino también el tono y los gestos que acompañan.

Existen muchas maneras de criticar el comportamiento de otra persona con respeto. Una de ellas se conoce como latécnica del sandwich, que consiste en decir algo positivo de la persona, a continuación decir aquello que debe cambiar y finalizar con otro aspecto positivo. Es una forma de suavizar la crítica y reconocer que también tiene cualidades positivas.

 

3. Céntrate en cosas que estén bajo tu control

Es muy común que los deportistas, especialmente aquellos más perfeccionistas, intenten echarse la culpa o sentirse responsables de cosas que no están bajo su control. La autocrítica se debe realizar sobre comportamientos sobre los que se es responsable o ante situaciones provocadas directamente por la acción propia.

Hay que tener en cuenta que los accidentes suceden y no hay ninguna razón que los explique. Además, centrarse en cosas incontrolables es una fuente de distracción que impide que el deportista focalice sus recursos en el cambio personal.

Mujer haciendo una autocrítica frente al espejo.

4. Busca también los aspectos positivos

Muchas veces se tiende a centrarse únicamente en lo negativo después de un momento difícil, cuando lo cierto es que siempre se pueden sacar aspectos positivos de cualquier situación. Buscar la parte positiva en las situaciones desagradables ayuda a relativizar lo ocurrido. 

Asimismo, es una forma de proteger la autoestima y evitar que los errores afecten negativamente a la confianza. Por muchos errores que se comentan, el deportista no debe dudar de sus capacidades y recursos.

 

Convierte a la autocrítica en tu aliada para el cambio

Realizar un ejercicio de autocrítica puede ser algo beneficioso, y en ocasiones muy necesario, con el objetivo de evitar futuros errores y mejorar el rendimiento. Sin embargo, requiere tener especial cuidado porque se puede malinterpretar fácilmente y convertirse así en un ataque personal.

Por último, ten en cuenta que generar enfrentamientos con otras personas va en detrimento del grupo, por lo que es conveniente buscar un momento relajado y un lugar agradable para hacer autocrítica. Es mejor dejar pasar unos días que hacerlo cuando las emociones están a flor de piel.

 
  • De Rosa, L., Dalla Valle, A., Rutsztein, G., y Keegan, E. (2012). Perfeccionismo y autocrítica: consideraciones clínicas. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 21(3), 209-215.